Jujuy | paso 2019

La elección que no define nada pero significa mucho

Las primarias, en esencia, fueron desvirtuadas: ningún frente político tendrá competencia interna entre candidatos a presidente y sólo se medirá qué espacio tiene más apoyo. Sin embargo, serán una gran “fotografía” para empezar a deducir qué pasará en las elecciones generales de octubre.

Este domingo se vota. Pero los resultados de esta elección no definirán nada o, técnicamente, lo que se definirá ya se sabe.

La razón de ser de las PASO (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) es que los frentes políticos ofrezcan opciones a la ciudadanía, y esta elija cuál de ellos competirá representando a ese espacio en las elecciones generales. Estas últimas son las que definen al ganador de la elección y, en consecuencia, quien se queda con el cargo en disputa. 

En Argentina, se concibieron luego de las elecciones legislativas de 2009, cuando el kirchnerismo, que gobernaba el país, sufrió una derrota a manos de candidatos del mismo signo político – peronismo – que armaron listas propias y se quedaron con más bancas en el Congreso. 

Sin embargo, las principales fuerzas políticas en esta elección primaria llevarán un solo candidato. 

Tanto Mauricio Macri como Alberto Fernández, y también los otros ocho candidatos a presidente, no tendrán competencia.

Los votantes pueden optar por un proyecto, pero una vez que lo hagan tendrán una única opción. 

Los frentes consideran que hacerlos competir sería cuestionar su liderazgo y los debilitaría, en consecuencia, la posibilidad de competencia interna ni siquiera fue considerada. 

El valor real de esta elección primaria, no obstante, pasa por otro lado. 

El nivel de polarización que se observa entre las dos fuerzas mayoritarias – lo que se denomina “grieta” – hace impredecible el resultado final que más importa: quien gobernará el país los próximos cuatro años. 

En ese contexto, saber con certeza desde hoy cuál es caudal de votos real de cada candidato permitirá hacer inferencias mucho más precisas para las elecciones de octubre.

En el oficialismo aspiran a ganar o perder por poco las primarias, proyectando que en un mano a mano con sus principales opositores, el kirchnerismo, no habrá dispersión y le terminarán dando una victoria. 

En la oposición K, en tanto, buscan romper su histórico techo de votantes para acercarse al 45% del electorado, ya que de lograrlo podría llevarse un triunfo en primera vuelta y retomar el poder que debieron abandonar en 2015. 

Las PASO reducirán significativamente la incertidumbre. 

En ese contexto, que viene repitiéndose desde que las PASO se instauraron, la categoría a diputados nacionales en Jujuy tendrá una excepción bien marcada. 

Sin liderazgos claros luego de la implosión de 2015, el peronismo provincial permanece disperso y sus dirigentes luchan por posicionarse en el mando del movimiento justicialista. 

Para eso necesitan, claro, legitimidad traducida en votos. 

Por esa razón, tres precandidatos competirán en forma interna: Julio Ferreyra, que viene de ser segundo en las elecciones provinciales, Carolina Moisés, que atribuye esa performance de su ahora contrincante a la estructura del peronismo en la provincia, y Guillermo Sapag, ex funcionario de la gestión fellnerista

Sólo uno de ellos llegará a las generales de octubre. 

De manera que los jujeños que elijan peronismo tendrán opciones. 

En el oficialismo, la jefatura absoluta de Gerardo Morales hace que no se observen ni focos de una posible competencia interna entre candidatos. Los nombres bendecidos por el gobernador aparecerán en soledad en el cuarto oscuro, y buscarán ser los enviados de la provincia al Congreso, para acompañar una eventual segunda gestión de Mauricio Macri.