Si no lo solucionas pasando página: cambia el libro
Si no lo solucionas pasando página, tal vez lo mejor sea cambiar el libro. Ahora bien… ¿Cómo hacerlo? ¿De dónde podemos sacar la valentía como para lograr dar el paso y hacer ese “gran cambio”?
Hemos de tener claro que hay momentos en nuestra vida en los que no es suficiente hacer esas pequeñas variaciones como “tomarnos las cosas más en calma” o simplemente, esperar a que sean los demás los que cambien.
El valor de ser responsables de nosotros mismos implica también ser capaces de priorizarnos en ciertos momentos y entender que es mejor tomar rumbos nuevos, en lugar de seguir por senderos que nos llevan, exactamente, al mismo lugar.
En ocasiones, nos decimos a nosotros mismos aquello de que “es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”, que la rutina y lo cotidiano nos ofrecen más seguridad que lo desconocido, siempre tan incierto y que tanto miedo nos infunde.
¿Por qué nos asustan tanto los cambios a las personas? En realidad, el temor a la variación es un mecanismo de defensa de nuestro propio cerebro, un instinto muy primitivo que hemos de ir afrontando, por nuestro propio bienestar.
Nuestro cerebro necesita hábitos pero “crece” con los nuevos estímulos
Los cambios están asociados al miedo y, por tanto, al peligro. En nuestro pasado como humanidad un cambio suponía, por ejemplo, cambiar de escenario, adentrarse a otros espacios donde, sin duda, podrían existir muchos peligros físicos.
No obstante, hay algo que es casi seguro. En cuando hagas el cambio, lo vas a agradecer por todas estas razones:
Atrévete a volar, atrévete a sentir el vacío del cambio como forma de libertad
Poner voz a nuestros dolores, traducir en palabras lo que no queremos es actuar con asertividad y con libertad. Lo que ocurra después puede ser toda una revelación que nos ayudará a tomar una decisión u otra.
Queda claro que en ocasiones, no es tan fácil “dejarlo todo” y empezar de nuevo. El hecho de tener hijos, de tener una responsabilidad nos obliga, por ejemplo, a buscar opciones más adaptativas donde el nivel de sufrimiento o de impacto sea menor.
En vista de que la situación no cambia y siempre acabas con mal humor, optas, sencillamente, por dejar esa costumbre y no acudir.
Lo que los demás piensen sobre nuestra decisión no debe afectarnos. En ocasiones, es necesario mirar por nuestro bienestar emocional. Mientras no causemos ningún mal y todo se haga con respeto, las cosas pueden acabar siendo, en ocasiones, más beneficiosas para todos.
Fuente: mejorconsalud.