“Ni contigo, ni sin ti”: el apego inseguro-ambivalente
Una persona con apego inseguro-ambivalente en su vida adulta desea que su pareja esté siempre con ella. Pero esto lo lleva hasta tal extremo que si su pareja queda con sus amigos ella querrá estar ahí. Se convierten así en la típica pareja que lo hace todo juntos, como si fueran un pack. Pero, ¿qué sucede cuando no queda otra que hacer cosas por separado?
Por ejemplo, imaginemos que la persona que sufre apego inseguro-ambivalente está muy feliz porque es el cumpleaños de su madre y va a celebrarlo. Su pareja la llama para decirle que tiene una reunión importante, que el jefe está insoportable y que tiene que quedarse hasta tarde. No puede hacer nada y así se lo hace entender. Sin embargo, la reacción es inesperada.
La persona con este tipo de apego siente lo mismo que en su infancia. Un terrible abandono, la desconfianza de que su pareja no quiere pasar tiempo con ella y que, quizás, ya no la quiere tanto como antes. Todo esto son suposiciones que, desde nuestro punto de vista, son irracionales. No obstante, para esta persona son muy probables.
Quizás sus lloros, sus quejas, acompañándolas de la sentencia de que “ya no la quiere como antes” consigan que su pareja ponga una excusa para no asistir a la reunión. Sin embargo, aunque lo haga la persona con este apego se mostrará disgustada y enfadada: intentará que el otro se sienta culpable para asegurarse de que no vuelva a pasar. Rechazándolo y castigándolo, pero al mismo tiempo aferrándose a su presencia. Una contradicción presente desde la infancia.
La inseguridad en las relaciones, el miedo al abandono y a la soledad, la dependencia emocional, encadenar unas relaciones con otras, el sufrimiento en el momento de amar son algunos ejemplos de las consecuencias que puede tener para una persona el hecho de haber desarrollado un estilo de apego inseguro-ambivalente.
A veces, puede creer que se encuentra a personas que no la merecen. Sin embargo, no se da cuenta de que está repitiendo patrones de comportamiento que generan que una y otra vez sus relaciones terminen de la misma forma. Además, cuando esto sucede se confirma la creencia que tanto tiempo lleva arrastrando: la de que todo el mundo quiere abandonarla.
Fuente: lamenteesmaravillosa.