¿Juntos las 24 hs?
Posesión no es amor. Antes de desarrollar este tema, es necesario tener en claro que ninguna relación sobrevive sin libertad, si en la pareja este concepto no está claro, el vínculo quedará cada vez más expuesto al desgaste. Es importante trabajar esta idea para que la dependencia no se instale en la pareja, y para que además, sepamos fijar un límite antes de que se convierta en un gran punto de conflicto.
Aceptar los momentos del otro, es tan importante como cuidar los nuestros. Esto nos permite conectarnos de una manera madura logrando tener una visión más amplia no solo de nosotros mismos, sino de la propia relación. Poder acompañarnos sin la necesidad de detener nuestro universo es aprender a crear nuestra identidad como pareja sin que la misma anule a la de ninguno de los dos.
No se trata de excluir al otro de nuestro mundo, sino de evitar la sensación de sentirnos invadidos. Nos amamos, pero no por eso nos tiene que gustar hacer lo mismo. Lo ideal sería crear el balance justo que nos permita construir nuestra vida como pareja sin que ninguno de los dos quede sometido a los gustos del otro. ¿Cómo logramos esto?
.No somos la misma persona. La romántica imagen de que somos prácticamente lo mismo, nunca es lo más saludable en una relación. En muchas cosas coincidimos y en otras no, y esas características distintas nos definen como dos seres humanos diferentes, algo que en un principio nos enamoró.
.Respetar los espacios. Todos necesitamos nuestros momentos de soledad, es inherente a toda la humanidad, y por más genial que sea nuestra vida en pareja no tienen porque competir con ella. Debemos lograr preservar aquellas actividades que consideramos nuestros hobbies y que no deberían poner en riesgo la relación. Si nos gusta salir a correr solos, no es porque queremos menos a la otra persona, sino que esos momentos son espacios personales que nos realizan y nos dan satisfacción. "Mis" hobbies no tienen que transformarse en "tus" hobbies.
.Cuidar nuestras redes. La relación de pareja, seguramente, ocupa el lugar principal de todas nuestras relaciones, pero no debe nunca ocupar el único lugar. Nuestra familia, nuestros amigos, y todos los vínculos que tengamos, también necesitan que le destinemos tiempo. No podemos centrar toda nuestra vida en la pareja porque conducirá a que nos aislemos de personas que también forman parte esencial de nuestra existencia.
.No se trata de cuánto tiempo sino de cómo lo pasamos. Hacer todo juntos no nos asegura estar más enamorados, ni tampoco que el amor va a crecer. La calidad del tiempo que compartimos será lo que ira moldeando nuestra relación. Debemos distender la tensión de tener la necesidad de ajustarnos si o si a la agenda del otro, porque de nada sirve estar todo el día juntos si ambos lo encuadramos como una especie de obligación.
Por lo tanto, estar juntos va más allá del tiempo que compartamos. Desde ya, los momentos que construyamos como pareja tienen una gran importancia, pero no dependen directamente de la cantidad de horas que estemos el uno al lado del otro. Lo fundamental es el vínculo que se va gestando y que los dos se sientan cómodos con él. Cada persona fijará sus propios límites, y tendrá que ver con las características particulares de cada caso. Poder encontrar el equilibrio entre conservar nuestro mundo y poder compartir el del otro es la pieza clave para que la relación crezca. Como dice la famosa frase de Erich Fromm: "La paradoja del amor es ser uno mismo, sin dejar de ser dos"
Fuente: revistaohlala.