El dojo Puma no soportó la crisis y sus puertas se cerraron definitivamente
- El “Puma” Vásquez es un joven luchador que se inició desde muy abajo y supo competir a nivel internacional con grandes exponentes del kick boxing.
- Pudo cumplir su sueño de tener su propio gimnasio, aunque después de 10 años se vio obligado a cerrarlo definitivamente.
- “Estuve dos semanas muy deprimido”, sostuvo Vázquez.
Por este motivo, Ismael Vázquez estuvo muy deprimido: “Tuve que cerrar al poco tiempo que decretaron la cuarentena nacional, estuve dos semanas muy deprimido, son varios años que la vengo remando con el gimnasio y era mi única fuente laboral. El apoyo de mi familia me dio fuerza, gracias a Dios pude levantarme y salir adelante para sobrevivir a esta crisis, no me da vergüenza decirlo, hoy me toca vender sándwich, hay varios colegas que también optaron por seguir otros caminos”.
El dojo Puma era un emprendimiento que tenía junto a su novia: “Veníamos muy bien trabajando con el deporte, teníamos muchos chicos a cargo, habíamos participado de varios torneos representando a la provincia. Esperamos volver de a poco, se viene un cambio de hábito rotundo en la sociedad y el deporte”.
Con la cuota de los alumnos se sostenía el gimnasio y se generaban ingresos: “Estábamos trabajando con 15 chicos en cada turno, teníamos 4 turnos por día, con esto cubríamos el alquiler, los impuestos y todas las deudas. Ahora estamos en la lona, tuvimos que romper el chanchito y raspar la olla para cubrir los gastos”.
Ahora el puma entrena en su casa para no perder ritmo: “Pude poner un mini gimnasio en el garaje de mi casa para seguir entrenando, porque aparte de entrenar a los chicos también compito a nivel profesional, no quiero perder la constancia. De todas maneras con mis alumnos siempre estamos en contacto, seguimos con las clases virtuales, guiándolos para que no se estresen en sus casas”.