Días atrás, se conocieron los resultados de un trabajo en México. Los investigadores se propusieron estimar los casos de ansiedad generaliza -que es un cuadro de preocupación excesiva- entre abril y junio de 2020. Lo hicieron a través de una serie de encuestas telefónicas mensuales con 833 personas. “La prevalencia mensual de síntomas de ansiedad generalizada durante la pandemia por Covid-19 (...) se mantuvo en niveles altos entre abril y agosto de 2020, con una prevalencia de entre 30.7 y 32.6%”, informaron los investigadores en la revista Salud Pública de México.
Durante el pasado se realizó en México un estudio que encontró que la prevalencia mensual de síntomas de ansiedad generalizada durante la pandemia por Covid-19 se mantuvo en niveles altos entre abril y agosto de 2020, con una prevalencia de entre 30.7 y 32.6%. Con la vacunación en avance, se espera una luz de alivio.
En el momento en que se realizó el estudio, las personas más afectadas por la ansiedad eran las que vivían en hogares con menores de edad. También se registró más en las mujeres: “Posiblemente por la desigual distribución de las labores domésticas y de cuidados, en particular en un periodo de cierre de escuelas”, sostuvieron los investigadores del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad, Universidad Iberoamericana, en Ciudad de México.
Al principio de la pandemia, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) había advertido que existía la posibilidad de que las personas se sintieran más estresadas y preocupadas durante la emergencia de salud pública. La aparición de la enfermedad provocada por un virus gatilló una situación global y regional de incertidumbre ante la imposibilidad rápida de detenarla, y por el desconocimiento sobre cómo afecta a cada persona. Aumentó el miedo a enfermar y morir.
Mientras tanto, la investigación científica avanzó y llevó al desarrollo de vacunas eficaces y seguras contra la enfermedad causada por el coronavirus en menos de un año. Pero aún el impacto en la salud mental continúa.
Con la crisis, el cuerpo responde con síntomas de ansiedad. Ante la persistencia de los síntomas y cuando interfieren en las actividades cotidianas, se puede hacer una consulta médica o psicológica
Con la crisis, el cuerpo responde con síntomas de ansiedad. Ante la persistencia de los síntomas y cuando interfieren en las actividades cotidianas, se puede hacer una consulta médica o psicológica
En tanto, el médico psiquiatra Sergio Grosman, vicepresidente del capítulo Psicoterapias de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), señaló que “la ola de ansiedad anticipatoria genera en cada persona un estado de hiperalerta que produce agotamiento”. Agregó: “Al ser un virus desconocido, los síntomas de ansiedad se generan por el temor a la pérdida de vidas en general y a la de los seres queridos, entre otros factores. Para muchas personas, se torna un estado crónico de alerta. Es como si todo el tiempo, la persona estuviera viendo cuándo va a venir un predador. Como si una alarma interna estuviera sonando continuamente”.
Si bien nadie podría quedar exento de preocupaciones durante la emergencia de salud pública, el doctor Grosman puntualizó que la ansiedad puede ser motivo de consulta cuando produce agotamiento y “ya interfiere en los proyectos de cada persona. En ese momento, se considera que puede ser un trastorno”. Pero resaltó: “Con el avance de la vacunación, es momento de superar la ola de ansiedad anticipatoria y pasar a proyectarse hacia el futuro más allá de los temores”.
La ansiedad implica la activación de dos sistemas endócrinos del organismo humano: por un lado, adrenalina y noradrenalina en el corto plazo, y por otro la liberación del cortisol a mediano y largo plazo. Al producirse esos cambios, se pueden disparar los diferentes síntomas corporales. Los expertos en salud mental sugieren diferentes pautas para lidiar la ansiedad y evitar angustias.