Jujuy | Palpalá

Realidad contradictoria: honrar al patrono del trabajo en tiempos de escasez

La ciudad siderúrgica avanza con las actividades en honor a San Cayetano, mientras la asistencia alimentaria no llega y la oferta laboral cae desde principios de año. “Será una festividad diferente por la preocupación de las familias” señala el padre Ian Nercua.

La recesión laboral ha golpeado a Palpalá como pocas localidades jujeñas. Se estima que durante el primer semestre habrían cerrado numerosos comercios, empresas, algunos de reconocida trayectoria y considerable planta de trabajadores; alrededor de 400 personas perdieron su trabajo.

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) elaborada por la Secretaría de Trabajo de la Nación revelaba un mes atrás: el aglomerado Gran Jujuy (que comprende a San Salvador de Jujuy y Palpalá) registra una caída de un 3,6% en mayo de 2019 respecto de mayo de 2018. Entre mayo y abril de 2019, el empleo disminuyó un 0,3.

En ese contexto el padre Ian Nercua, referente de la Parroquia San Cayetano, describió los eventos litúrgicos que se vienen llevando a cabo como una clara contradicción.

Si bien tratan de cumplir a rajatabla las actividades programadas con cuatro meses de antelación junto a la municipalidad, el choque de realidades resulta más que preocupante.

Confiesa el padre Ian que “mucha gente viene a manifestarnos sus preocupaciones laborales; Dios siempre está presente pero somos nosotros quienes no podemos bajar los brazos”, la reflexión común que les brinda a los feligreses.

El hambre evidentemente el problema más grande y necesitado de atención, continúa ocupando gran parte de la agenda parroquial. Donde el Estado no llega, allí entregan alimentos y abrigo para asistir a las familias vulnerables.

Los comedores y merenderos locales, donde cientos de niños asisten diariamente experimentan el lado más crudo de la negligencia. Conforme avanzan los días, el atraso en la llegada de fondos provinciales termina por “engullirlos” al punto del cierre. Si no fuera por las iniciativas de los colaboradores ni siquiera podrían mantenerse en pie.

Es el caso del comedor de la CCC en el barrio 18 de Noviembre, lugar al que asisten más de 300 personas y que por falta de pago se encuentra cerrado desde hace una semana.

on el paso de los años, los diminutos aportes per cápita tampoco se han modificado. Si tienen la suerte de percibir “la asistencia económica del gobierno, aun así $6,90 no alcanzan para ayudar a las familias” describen los referentes.

Panorama ambiguo si los hay, ocurriendo en medio de la celebración al patrono del pan y el trabajo, con más hambre y desocupación que nunca.