Una estación de ómnibus que se cae a pedazos es el reflejo de un municipio que no progresa, esa es la imagen que se lleva la gente que arriba al lugar y se encuentra hoy con un edificio abandonado. Una realidad que si bien arrastra desde hace años, se profundizó en los últimos meses.
La postal es triste: Pisos y asientos sucios, techos oxidados, puertas que se caen a pedazos y hasta ventanas que no tienen vidrios. No hay resguardo del viento ni el frío.
Se trata de una de las terminales más importantes de la provincia, teniendo en cuenta que Palpalá es parte de lo que se denomina el Gran Jujuy, aunque está lejos de poder brindar las comodidades que debiera tener un establecimiento de este tipo. La última intervención que se realizó en la terminal fue en 2016 cuando se realizó la inauguración de dos cajeros de banco Macro.