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Así se inauguró el primer banco rojo para concienciar sobre el femicidio

Quedó inaugurado el primer "banco rojo" en la plaza central de Palpalá, sumándose a la iniciativa internacional que busca recordar a aquellas mujeres víctimas de femicidio. Este banco en particular recuerda a Adriana Zambrano, muerta a manos de su ex pareja hace diez atrás.

 

A diez años del femicidio de Adriana Zambrano, se inauguró en Palpalá el primer "banco rojo" adhiriendo a este acto que tiene réplicas en todo el mundo y tiene la misión de recordar el lugar de aquellas mujeres que fueron víctimas de femicidio y concientizar sobre esta problemática.

Los bancos rojos surgieron en Italia pero ya están en plazas de todo el mundo. Hay unos 17 en el país, y el que se inauguró hoy en Palpalá, es el primero de la provincia.

La idea migró hasta acá por iniciativa de la licenciada y especialista en violencia familiar Elisa Mottini, quien inauguró el primero en las instalaciones del Hospital Álvarez, de Buenos Aires, junto a un equipo de alumnos, médicos y la presencia y el acompañamiento de Beatriz Regal, madre de Wanda Taddei (víctima de femicidio en el año 2010 y caso que marcó un punto de inflexión para nuestro país en esta problemática).

Hay que señalar que el banco rojo instalado en Palpalá, fue intervenido por los artistas plásticos Juan Ramírez y Marcos Jurado.

En la parte posterior se indica el número de asistencia y prevención de violencia hacia las mujeres, Línea 144.

 

 

El 13 de julio de 2008 era domingo cuando José Manuel Alejandro Zerda, ex pareja de Adriana Zambrano, fue a buscar a la beba de ambos y un rato después empezó a llamar reclamando una mamadera que Adriana había olvidado mandarle.

La mujer fue hasta su domicilio a llevársela pero al llegar, encontró la muerte. Zerda le dio una golpiza causándole pérdida de masa encefálica utilizando un nivel de albañilería con punta de rombo.

Llamó a la policía, denunció un robo inexistente, dejó el cuerpo al lado de su pequeña hija y se fue. La Justicia consideró, sin embargo, que había sido un "homicidio preterintencional"; es decir, cuando una persona intenta causar un daño -que no es el de matar- a alguien y le termina ocasionando la muerte. 

En ese entonces no existía entonces la figura del femicidio. La pena fue de cinco años de prisión pero, por una serie de beneficios, dos años y medio después Zerda quedó libre.

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