Recientemente realizamos una revisión de todos los casos reportados en la literatura sobre miocarditis asociada a COVID-19, y hallamos que los pacientes son jóvenes, con un promedio de 49 años, todos presentaron deterioro de la función del corazón, siendo severo en el 60%. Y la mortalidad fue del 15% aproximadamente.
Fuera de los reportes de casos publicados, se desconoce la incidencia exacta de afectación del miocardio o miocarditis entre los pacientes hospitalizados con coronavirus. Sin embargo, varios estudios han informado lesiones cardíacas entre pacientes hospitalizados con COVID-19. De un estudio de pacientes de un hospital de la Universidad de Wuhan, aproximadamente el 20% tenían lesión cardiaca, y en estos pacientes la mortalidad fue significativamente superior (51,2% frente a 4,5%).
Cualquier secuela cardíaca que persista semanas o meses después de la infección es claramente preocupante, y estamos viendo más evidencia de ello. Un estudio evaluó con resonancia magnética cardiaca a 100 pacientes recientemente infectados por COVID-19, la mayoría de los pacientes se recuperaron en casa y la gravedad de la enfermedad varió de asintomática a síntomas leves a moderados. Los autores reportaron compromiso cardíaco en 78% de los pacientes e inflamación del corazón activa en el 60%.
Además durante la pandemia de COVID-19, se ha reportado un aumento muy significativo en la incidencia de Síndrome del corazón roto o Takotsubo, alcanzando el 7,8% en comparación con la incidencia prepandemia del 1,7%. Esta enfermedad presenta síntomas similares a los de un ataque cardíaco, como dolor en pecho y dificultad para respirar. Pero habitualmente es transitorio, y no afecta a las arterias coronarias como un infarto, sino al músculo cardíaco. El COVID-19 ha provocado múltiples niveles de estrés en la vida de las personas en todo el mundo, a nivel emocional, exacerbado por el aislamiento prolongado y las historias trágicas que involucran a familiares, sumado en Argentina la situación socioeconómica actual. Todos estos representan posibles desencadenantes de esta enfermedad.
Mientras la pandemia continúa avanzado, el autocuidado durante este momento difícil es fundamental para la salud de nuestro corazón y nuestra salud en general.
Actualmente los cardiólogos nos encontramos ante un triple desafío, el de continuar atendiendo ininterrumpidamente a los pacientes con enfermedades cardiovasculares, brindar atención médica a tiempo a las urgencias cardiovasculares, y poder detectar tempranamente las complicaciones y secuelas de los pacientes con COVID-19.