En el caso de Erica Taylor, varias semanas después de recuperarse de los síntomas de tos y de nauseas típicos del Covid, empezó a sentir confusión y pérdida de la memoria, al punto de no reconocer su propio auto, el único Toyota Prius en el estacionamiento de su edificio.
Lisa Mizelle, una experimentada enfermera de una clínica de urgencias que cayó con Covid en julio, ahora olvida tratamientos y análisis de laboratorio de rutina, y debe preguntarles a sus colegas el significado de terminología que antes no tenía ni que pensar.
"Salgo de la habitación y ya me olvidé lo que me acaba de decir el paciente", dice Mizelle, y agrega que si no hubiese consumido toda su licencia por enfermedad se tomaría un tiempo más.
"Me aterra pensar que estoy trabajando", dice Mizelle, de 53 años. "Siento que tengo demencia."
Se lo conoce como niebla mental por Covid: un conjunto de perturbadores síntomas cognitivos como olvidos y pérdida de memoria, confusión, problemas de concentración, mareos y dificultades para encontrar las palabras más comunes al hablar. Cada vez son más los sobrevivientes del Covid que dicen que esa niebla mental les impide trabajar y funcionar normalmente.
"Hay miles de personas con esos síntomas", dice el doctor Igor Koralnik, jefe de neuroinfectología del Hospital Memorial Northwestern de Chicago, que ya ha atendido a cientos de recuperados en una clínica post-Covid que está a su cargo, y agrega que sus efectos serán significativos en la fuerza de trabajo.
Los científicos desconocen las causas exactas de la niebla mental, que varía mucho entre pacientes y que afecta incluso a quienes tuvieron síntomas físicos leves de Covid-19 y no tenían enfermedades prexistentes. Según las principales teorías, el cuadro podría presentarse cuando la respuesta inmunológica del cuerpo no se apaga una vez superada la infección, o debido a la inflamación de los vasos sanguíneos que conducen al cerebro.
Los pacientes con Covid internados por problemas respiratorios han presentado cuadros de confusión, delirios y otras alteraciones del funcionamiento mental conocidas como encefalopatías, y un estudio reveló que esos pacientes debieron permanecer internados más tiempo, tuvieron tasas de mortalidad más altas, y por lo general no pudieron manejarse en sus actividades diarias tras ser dados de alta.
Pero las investigaciones sobre la niebla mental prolongada recién están empezando. Un informe realizado en Francia sobre 120 pacientes que estuvieron hospitalizados reveló que el 34% sufría de pérdida de la memoria y un 27% de problemas para concentrarse, varios meses después de superada la infección.