Y un día volvió “el pulpo” Astudillo
Así se ganó el mote “Del pulpo”, porque , como si tuviera tentáculos, se repartía en esfuerzo para recuperar, quitar, birlar cantidades de pelotas imperdibles, que le valieron la estima del pueblo de Gimnasia y Esgrima.
Un día de esos aciertos, del Ingeniero Raúl Ulloa, le puso el ojo al centrocampista que, por aquel entonces, vestía la camiseta de Godoy Cruz Antonio Tomba. Así se inició el romance que se haría sempiterno entre el jugador mendocino y los hinchas “Albicelestes”.
Martín Astudillo prácticamente se convertiría en un trotamundos del fútbol, no sin antes dejar marcado a fuego cada rincón de la cancha de Gimnasia.
Martín nació en la provincia de Mendoza el 10 de Julio de 1977 y su primer club fue Godoy Cruz Antonio Tomba. Su arribo a Jujuy fue en 1997, jugando hasta el año 1999. Precisamente ese año fue adquirido por el Alavés de España, en algunos "palitos verdes", cuestión que el club Gimnasia trató de minimizar en cuanto a la cifra, lo cuál no tenía relación con las publicaciones de la prensa española, que declaraba otro monto de dinero.
Pero bueno, eso es una parte oscura que el tiempo fue borrando, aunque pertenece al lado reverso de de los dólares que se manejaron por aquel entonces. Tampoco quedó en claro la plata que le adeudaba Gimnasia al jugador, dinero que el mismo Martín dijo haber donado para las divisiones inferiores.
En fin, fueron "cosillas" que ocurrieron en aquel tiempo cuando el futbolista partió hacia Europa. Además del Alavés, el club Osasuna fue su otra institución en España, luego de una larga ausencia en el fútbol argentino. Los años 90 pasaron y recién en el 2009, "el pulpo" volvió a la Argentina para vestir la camiseta de Rosario Central.
Como la vida es vertiginosa y el fútbol mucho más breve aún, llegó el momento del retiro, para iniciar el insondable camino de la carrera de director técnico.
Como prueba de su afecto incondicional hacia la camiseta que fue la plataforma para su prolífica trayectoria, mas de una vez hizo sentir su voz dando a conocer su deseo de terminar su carrera con la camiseta jujeña. Eso no se pudo dar, pero quedó latente siempre la intención de volver a Jujuy.
Futbolísticamente, los chicos de ahora podrán imaginarse por ejemplo el estilo de Matías Almeyda, ídolo de River Plate, como para darse una idea de como jugaba aquel Martín Astudillo que afortunadamente conocimos.
En la galería de los mejores cinco, seguro se ganó un lugar al lado del pequeño pero inconmensurable Celso “Trampolín” Fernández que está en el lugar más preponderante de la historia, como también ocupa un sitio privilegiado Marcelo Firpo, aquel rubio vikingo de ojos celestes que imponía presencia en los años ochenta.
Ahora bien, el impacto de condescendencia con los hinchas de Gimnasia ya se logró, trayendo una figura que como jugador deslumbró, pero que de haberlo hecho con los botines puestos ahora deberá buscar los resultados que lo conduzcan al objetivo que con tanta ansiedad esperan los aficionados, que es nada más y nada menos que el retorno de Gimnasia a primera división. En principio tendrá un buen colchón de paciencia por parte de los mismos, pero como en el fútbol mandan los resultados, lo que es un idilio pude transformarse mas tarde en un fiasco.
No se trata de ser agorero, por el contrario, la realidad es esa y seguramente todos – incluidos nosotros- hacemos votos para que el proyecto tenga un feliz desenlace, por el respeto inclaudicable que tendrá siempre como futbolista histórico de aquellas figuras como Mario Lobo, Morales Santos, Oscar Sánchez, Casartelli y compañía.
Lo cierto es que el “Pulpo” Astudillo volvió y fue recibido con los abrazos abiertos y a partir de ahora, Martín tendrá que cerrar los puños porque lo que viene, es todo un desafío.
LOBO FEROZ.