“Precipicio fiscal” de Norteamérica y la opinión china
Así denominó Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal Norteamericana, a la grave situación fiscal de la primera economía del mundo, epicentro del imperialismo y gendarme mundial. El uso de una definición dramática tenía más de recurso discursivo para obligar, tanto a demócratas como a republicanos, para que en la noche de Año Nuevo se apruebe un paquete de medidas que hipotéticamente busca reducir el déficit fiscal en 600 mil millones de dólares.
El paquete se aprobó: pagaran más impuestos las familias que tengan ingresos superiores a 450 mil dólares anuales, que pasan de tributar el 35% a tributar el 39,6%, es decir que se aumenta la presión impositiva en un 4,6%. También subieron los impuestos al capital y a las herencias.
El pacto fiscal congela por sólo dos meses los recortes de presupuesto para atender a dos millones de desocupados. Es decir que dentro de muy poco tiempo volverán agravadas las escenas de movilizaciones callejeras de desocupados y de pobres haciendo colas en comedores comunitarios de los Estados Unidos.
El análisis de la situación norteamericana en medios de la prensa de China es interesante porque se hace desde el sitial de un país imperialista en ascenso. La Radio Internacional de China en su versión de internet, entre otras cosas, el día 2 de enero de 2013 señaló lo siguiente:
“Para los estadounidenses, su gobierno ha estado en números rojos demasiado tiempo. Desde 2002, el país no ha registrado ningún superávit gubernamental en más de una década, ya que pide grandes préstamos para sufragar caras guerras en Oriente Medio, y para estimular la economía e intentar salir de la recesión tras la crisis financiera global”.
“El gobierno de Estados Unidos también ha emitido cientos de miles de millones de pagarés para cubrir los costes cada vez más grandes de sus programas de subsidios y subvenciones. Ben Bernanke también debería haber tenido en cuenta los casi 16,4 billones de deuda en las finanzas públicas de Estados Unidos”.
“Si se le llama precipicio fiscal a casi 600.000 millones de dólares por concepto de aumento de impuestos y recortes de gastos, el total de la deuda del gobierno de Estados Unidos debería llamarse "abismo fiscal".
“Lo más preocupante es que si los políticos estadounidenses han estado tan cerca del "precipicio", parece mucho más complicado que vayan a poder encontrar un acuerdo para sacar a su país del abismo”.
“Aún está por verse entonces si EE.UU. es capaz resolver el tema de su sostenibilidad fiscal a largo plazo, o si permanecerá bajo la constante amenaza de caer en un abismo del que nunca podría salir”.
De esta manera despectiva y en vista a la profundización de la crisis norteamericana se refirió el gobierno de China, aunque no oficialmente, al acuerdo entre los dos partidos que gobiernan los Estados Unidos de Norteamérica.
Los chinos necesitan más tiempo, aunque no sabemos ciertamente cuanto, para dirimir quién tendrá a futuro la hegemonía mundial, tanto política como económica, militar y monetaria. A julio del año 2012 del total de 11,6 billones de dólares de la deuda norteamericana en poder de inversionistas privados, tanto gobiernos como personas o sociedades, el 48 % estaba en manos de extranjeros, de los cuales los chinos tenían 1,1 billón en Bonos del Tesoro Norteamericano.
Sin embargo, se debe tener en cuenta que el dólar es moneda patrón, reserva de valor (incluso para China) y medio de pago, funciones que mantendrá en tanto EEUU siga siendo primera potencia mundial. En esta fase, la “supremacía monetaria” de EEUU le da un cierto margen de acción como para caminar por la cornisa sin caerse al abismo, en forma inminente.
Podemos concluir que si bien la crisis de insolvencia de los Estados pareciera estar centrada en países de Europa, como Grecia o España, el corazón de la crisis económica y financiera mundial está en los Estados Unidos de Norteamérica, pero por ser precisamente la única superpotencia a escala mundial ha logrado que las miradas se concentren en otro lado. Solamente los chinos están en condiciones de desafiarlos y decírselos en la cara.
El aplazo del “abismo fiscal” yanqui
Sobre el filo de la medianoche del martes 1 de enero, el presidente demócrata Obama logró que el Congreso aprobara, con el acuerdo con un sector minoritario de los republicanos, un proyecto de ley para evitar que en lo inmediato se produjera un aumento generalizado de impuestos y de recortes de gastos, con vencimiento el 31 de diciembre de 2012, que hubiera hundido aun más a la deprimida economía norteamericana.
Con ello sólo habrá un aumento de impuestos a los sectores de mayores ingresos, que superen los 400.000 dólares al año para individuos y 450.000 para parejas casadas, aunque la propuesta inicial de la Casa Blanca era de un aumento de los impuestos para quien gana más de 250.000 dólares.
Por otro lado, el acuerdo sólo aplaza dos meses otras cuestiones importantes para la economía del país, como los recortes de gastos que debían entrar en vigor con el inicio del año.
Esto hace prever una nueva y parecida puja interna en poco tiempo, como la que requeriría la implementación de los 110.000 millones de dólares en recortes de gastos diferidos y la ampliación del límite del endeudamiento del gobierno, necesario para cubrir el bache fiscal que pondría nuevamente el gobierno en situación de cesación de pagos, teniendo en cuenta que ese límite hoy ya supera una cifra equivalente al 100% del PIB (según las previsiones del FMI, la deuda soberana de EE.UU. debería tocar el 107,2% del PIB en 2012, con una proyección de que alcanzará un 114% en 2015)