El gigantesco cargamento destruido estuvo compuesto con precisión por 1.657 kilos de cocaína (junto a sus respectivas sustancias de corte) y 1.405 kilos de marihuana (cannabis sativa). Todo el material ilegal desnaturalizado en hornos jujeños provenía de una gran cantidad de procedimientos contra el narcotráfico realizados en la vecina provincia de Salta.
Para lograr la destrucción de las sustancias ilícitas, efectivos dependientes de la Región IX "Salta" de Gendarmería Nacional diagramaron un estricto dispositivo de traslado por ruta bajo una rigurosa custodia de seguridad de la Fuerza, escoltando los camiones con los panes de droga directamente hasta los talleres de fundición en Palpalá.
Trabajo coordinado en el norte
El acopio de la droga destruida fue el resultado del trabajo en terreno de los Escuadrones 45 “Salta”, 20 “Orán”, 22 “San Antonio de Los Cobres”, 52 “Tartagal”, 54 “Aguaray” y 61 “Salvador Mazza”, unidades que custodian la frontera norte de nuestro país.
El trascendental acto de quema y desnaturalización de las drogas se concretó en horas del mediodía y contó con una fuerte comitiva de supervisión.
En el predio fabril jujeño estuvieron presentes los altos jefes de la Región y de los distintos Escuadrones de Gendarmería, acompañados en todo momento por los representantes de las Sedes Fiscales Descentralizadas de Salta, Tartagal y Orán, quienes avalaron la legalidad del procedimiento que sacó de circulación millones de dosis de estupefacientes.