Ofrendas: "Las almas vienen a ver con qué cariño les están recibiendo en sus casas"
Una de las tradiciones más arraigadas en la provincia es el Día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos.
En los días previos, las familias se disponen a preparar una ofrenda para esperar a los seres queridos que ya no están. Según la creencia, las "almitas" vuelven a visitar sus casas el 1 de noviembre y se van el 2 al mediodía, luego de haber comido y bebido todo lo que su familia les dejó en la mesa.
En diálogo con Radio 2, la Ing. Magda Choquevilca se refirió a la importancia de esta costumbre y al sincretismo entre la tradición católica y cómo lo adoptaron los pueblos originarios en Jujuy.
"Uno de los baluartes que tiene Jujuy son estas celebraciones comunitarias, eso es maravilloso, que Jujuy conserva ese espíritu que es de nuestra profunda raigambre andina que tenemos. En esta reciprocidad que hay no solo con la familia, sino con el que viene a visitarnos". "También se ponen ofrendas en ciertos lugares para las almas olvidadas, para aquellas de las que nadie se acordó".
Choquevilca explicó que, "confluyen muchas de las identidades que nosotros tenemos como pueblos originarios con algunos aspectos de la iglesia que se han hecho un sincretismo". "En algunos pueblos, cuando uno se va (muere), se le hace el despacho, se va el cuerpo pero también ese espíritu se va acompañado de sus ovejitas, llamitas. No se va y se pierde. Se va a otro lugar. En el catolicismo se va al cielo, se muere, etc."
"Por eso tenés las cruces, las coronas, escaleras; pero también hay llamitas, ovejitas, palmas, torres, que significan en el catolicismo como una dimensión del 'para arriba', pero para los pueblos originarios es el horizonte, otro lugar que está en otra dimensión", expresó.
El sabor de las ofrendas
Choquevilca señaló que cuando se levantan las ofrendas, estas cambian de sabor y eso es algo que llama mucho la atención en quienes las comen por primera vez. "No tiene el mismo sabor estoy absolutamente convencida, en esa espera que uno tiene, realmente vienen".
En esa línea, instó a preparar las ofrendas no "para cumplir" sino porque de verdad lo sentimos.