Ahora, el gobierno quiere usar el puente UNJU
Luego de denunciar irregularidades en la obra, funcionarios de infraestructura y hasta el gobernador habían hablado de la necesidad de demoler la construcción que se erige sobre avenida Bolivia; ahora, la cartera que maneja la obra pública evalúa cómo aprovecharlo.
La mole de cemento se erige sobre avenida Bolivia, frente al rectorado de la Universidad Nacional de Jujuy sin que nadie sepa que uso darle.
Alrededor de 30 millones de pesos que aportaron los contribuyentes de todo el país suspendidos en el acceso al barrio Alto Padilla, insólitamente inutilizados.
El gobierno provincial afirma que no están dadas las condiciones mínimas de seguridad y que de habilitarlo, se producirían accidentes.
El gobernador Gerardo Morales calificó la construcción como patética en agosto de 2016 y dijo que habría que demoler el puente.
Todos sus funcionarios lo apuntaban como una obra innecesaria emprendida sólo para gastar 30 millones de pesos que se podrían haber resuelto con una prolija rotonda que derive el tránsito y permita el acceso a Padilla a quienes giraban o a Los Huaicos a quienes continuaban recto.
Lo cierto es que, nuevamente, la gestión de Cambiemos sube el tono a la hora de hablar ante los micrófonos, pero lo atenúa sensiblemente a la hora de tomar decisiones.
Por empezar, las acusaciones nunca se transformaron en una denuncia judicial por corrupción.
Ni el ministro de infraestructura Jorge Rizzotti, ni su secretario de estado, Pablo Civetta, se presentaron en ninguna fiscalía pidiendo que se investigue la decisión de gastar 30 millones de pesos en una obra que, según sus apreciaciones, es técnicamente innecesaria y tenía rastros de haber sido ejecutada con el sólo fin de recaudar.
Luego de asegurar que recurrirían a “especialistas” radicados en la ciudad de Córdoba (?) el secretario Civetta evitó por todos los medios volver a referirse al tema. Pasaron dos años de aquella consulta, que, si se realizó, nunca fue difundida.
El ministro, en tanto, hoy se mostró más moderado que en un primer momento, y dijo que el gobierno evalúa distintos presupuestos para darle un aprovechamiento a la obra.
Rizzotti ratificó que la obra es “un gasto innecesario”, “mal diseñada” y “mal hecha”, pero que hoy “la responsabilidad es compartida”, respecto del, a esta altura, vergonzoso puente.
“Estamos trabajando un aprovechamiento, evaluando presupuestos. No podemos hablar de derribo”, confió el ministro, diferenciándose del gobernador, quien había afirmado que el puente se debía derrumbar.
“Tienen responsabilidades quienes lo diseñaron, cómo lo construyeron y hay que encontrar dentro de la legalidad y de las posibilidades financieras cómo darle uso a una obra que lamentablemente ya está en pie”, explicó el funcionario, dándole nuevos capítulos a una historia de despilfarros que nadie investiga con seriedad.

