¿Una relación? No, gracias...
Es habitual tener más de una pareja a lo largo de la vida: muchas personas se separan, otras deciden vivir solas, algunas optan por mantener una relación viviendo cada uno en su casa... Las mujeres han ido conquistando un lugar diferente en la sociedad. Pero aún persiste la idea de que, si no tienen pareja, están incompletas.
Asumir el deseo de lo que queremos ser es la única dependencia a la que tenemos que someternos para ser libres. Todos los seres humanos tenemos una cantidad de energía libidinal que depositamos en aquellos aspectos que valoramos y a los que dirigimos nuestros deseos, tanto los conscientes como los inconscientes. ¿De donde proviene el deseo? Se organiza en la infancia y se mantiene a lo largo de la vida para alcanzar algo de lo que se gestó en los primeros años.
Irene Meler, psicoanalista, plantea que en la relación de pareja actual coexisten características tradicionales con tendencias modernas que poco a poco van cambiando la posición de la mujer. Pero el ser de la mujer lleva siglos asociado a ser la pareja "de" un hombre, por lo que la falta del vínculo conyugal no solo genera soledad, sino que despersonaliza. Señala Meler que "ser es, para muchas mujeres, sinónimo de ser-con-otro".
Algo que corroboraría esta idea es que, hasta hace poco, en muchos países la mujer perdía su apellido cuando contraía matrimonio. La posesión de un nombre propio es un logro femenino reciente. La mujer era nombrada por el apellido de él, como parte de su identidad. El pasado vive en nuestro presente. No tener pareja es percibido como una carencia que a veces no se tolera. El proceso de individuación de las mujeres, y su valoración como seres independientes, permitirá que puedan transitar con los demás más allá de la compañía amorosa de un hombre.
Fuente: mujerhoy.