¿Tienes impuntualidad crónica? Descubre lo que tus horarios dicen de ti
Los motivos que llevan a unos y a otros en hacer de su impuntualidad algo crónico son diferentes. En los 90, se lideró un estudio para la Universidad de San Francisco y se dieron cuenta de que el gesto puede definir la personalidad de un individuo, su estado de ansiedad, su tendencia al autocontrol y otros factores que se pueden clasificar en 7 grupos diferentes:
- Deadliners: Son los que viven al límite, los que no hallan la motivación para arrancar su actividad sin la presión de la última hora.
- Productores: DeLonzor denomina así a las personas que sobrecargan sus agendas y creen que podrán hacerlo todo. Se caracterizan por no ser realistas con el tiempo que requiere cada actividad. Según los estudios, hasta un 40% de las personas subestima la cantidad de tiempo que lleva desempeñar cada tarea. Por otro lado, se ha demostrado que las personas con tendencia a la multitarea también tardan más en completar sus actividades.
- Distraídos: Este grupo de impuntuales se denomina así porque, según los análisis de DeLonzor, son capaces de distraerse con cualquier elemento secundario y acabar llegando tarde. La autora asegura que muchos de ellos podrían acusar déficits de atención diagnosticados.
- Rebeldes: Estos últimos son los que “disfrutan” llegando tarde porque les gusta la idea de que alguien les esté esperando. "Son quizás personas inseguras a quienes hace sentir importantes la idea de tener a los demás esperando por ellos”, explica.
- Racionalizadores: Son los tardones ‘no realistas’, los que siempre apuntan a factores externos como los culpables de su retraso. Por ejemplo, a un atasco.
- Indulgentes: Se permiten el lujo de llegar tarde porque, como si de una batalla con su niño interior se tratase, realmente no querían asistir a su cita.
- Evasores: Su perfeccionismo les lleva a invertir más tiempo que la media en las tareas.
PUNTUALIDAD vs. IMPUNTUALIDAD: ÉXITO vs. FRACASO
Un estudio elaborado desde la Universidad de San Diego fue más allá categorizando a puntuales e impuntuales. El profesor que lideró el estudio, Jeff Conte, también analizó con los sujetos la cuestión de la percepción del tiempo y llegó a conclusiones mucho más contundentes.
ENTRENA TU PUNTUALIDAD
1. Sé realista con las actividades y el tiempo que requiere su finalización.
2. Cambia tu percepción: la impuntualidad no es sólo una cuestión de esperas; la puntualidad es sinónimo de respeto y responsabilidad, entre otras.
3. Invierte el orden de las cosas: Los productores sobre programan sus días porque odian la inactividad, y así quienes esperan son los demás. En lugar de eso, puedes reservar algunas actividades para esos posibles momentos de espera, como comprobar el correo o leer una vez hayas llegado a tu hora.
4. Toma notas: anotando las tareas diarias podremos tener una visión global de nuestras pretensiones, nuestro tiempo disponible y nuestras prioridades. Organízate para saber cuándo descansar y cuando activarte.
Fuente: Glamour.