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Jay Alvarrez, Hombre de la Semana

Más de 4 millones de seguidores en Instagram, pero no es solo un instagramer más. ¿Por qué las grandes empresas confían sus producciones a un joven de 21 años? Así entienden la nueva realidad las generaciones post-millenials.

Sentarse delante de Jay Alvarrez (Oahu, Hawaii, 1995) es sentarse delante de la brecha generacional, no solo por sus 21 años de edad, sino porque pertenece a una generación que entiende las cosas de otra manera completamente diferente; desde la forma de trabajar –basada en internet y en el networking digital– hasta la moda, campo en el que asegura y recalca: “No tengo problemas en admitir que me encanta explorar mi sensualidad o mi lado femenino”, afirmación que denota una seguridad férrea en su masculinidad.

 

Mientras los adolescentes se abren paso a codazos para conseguir una foto con Alvarrez, los más cercanos a la treintena arrugan la nariz preguntándose quién es. Y por supuesto, alguien que cuenta con más de cuatro millones y medio de seguidores en Instagram tiene una explicación: “Ahora los instagramers o los youtuber son más famosos que cualquier otra celebrity tradicional, porque están en el bolsillo, en los smartphones, puedes ver lo que hacen en cada momento”, y para una nueva hornada adolescente pegada a sus pantallas y a los contenidos bajo demanda, es lo normal.

 

 

 

 

 

Sin embargo, pocos creerían que el contenido que cuelga este joven en sus redes es solo un hobbie: “Las fotos y vídeos que que posteo en Instagram y por los que me he hecho famoso son parte de mi tiempo libre o colaboraciones puntuales con marcas (Tommy Hilfiger, Armani, Pull & Bear...), ¡yo trabajo en otra cosa!”. Savage Isle  es la productora a través de la que Alvarrez canaliza su buen ojo estético. ExpressHyundaiSnapchat o Armani Exchange son solo algunos de sus clientes.

 

 

 

 

 

El truco para que grandes empresas confíen sus producciones a un chaval que acaba de alcanzar la mayoría de edad es sencillo: aprovechar la oportunidad del desconcierto que aún genera la comunicación en internet poniéndose en manos de un nativo digital y el factor cool que ha alcanzado gracias a su red de contactos. “Muchas empresa quieren trabajar con nosotros, por un lado, porque con un buen resultado y un contenido 360º, nuestros costes son un tercio del precio habitual y, por otro, por la gente con la que colaboro: modelos, instagramers o los cool kids del momento. Quieren un producto guay y con nosotros se lo aseguran”.

 

Una imagen de marca cuidada y generada de forma orgánica por esa nueva concepción de la realidad virtual asimilada por los post-millenials. Por tanto, ¿quién mejor para preguntar sobre cuál será el siguiente paso de influencia? “Estamos tendiendo a cosas más pequeñas y fáciles, ahí está el futuro, sobre todo para nosotros, una generación con toda la tecnología por delante”.

 

 

Fuente: revistagq.

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