Amores: ¿La Edad Importa?
¿Qué tiene la mujer a los 40 que resulta tan atractiva para los hombres menores? "Que sabe exactamente lo que quiere y lo que no. No se 'aguanta' nada que la haga infeliz, es independiente y transmite seguridad y confianza. No se anda con rodeos y disfruta la vida sin prejuicios. Nada lo hace por compromiso". La frase es de Santiago Jaramillo, y la lanza con conocimiento de causa. Este joven ejecutivo antioqueño tiene desde hace poco más de un año una relación con Ángela Posada, una exitosa relacionista pública diez años mayor que él. Y la diferencia cronológica, según ellos, no incide para nada. Al menos para nada en su contra.
Ellos son una muestra de que relaciones amorosas con mujeres mayores lejos de intimidar, seducen. Y que no son exclusivas de las celebridades, en lo que podría pensarse como parte de sus excentricidades o por el poderoso sex appeal de sus abultadas cuentas bancarias.
Este amor que rompe barreras generacionales puede experimentarlo cualquier mortal y con más frecuencia de lo que se piensa. La psicóloga Íngrid Gómez explica que parte del encanto de la mujer madura consiste en que "percibe la vida de manera diferente; es más sabia, tranquila y emana una energía que hace que el hombre que se le acerque se sienta a gusto, en paz y armonía".
Por lo general, son mujeres que ya han construido gran parte de su vida profesional, económica y tienen la capacidad de vivir bien. Además –como apunta el psicólogo Jeison Palacios– las hace más interesantes que irradian "seguridad, autonomía y que han resuelto muchos aspectos de su vida". Y la edad, expresada en un número, no importa. "El hecho está en entenderse, complementarse, apoyarse y disfrutar cada momento de la vida. Si hay amor, todo empieza a engranar", apunta Jaramillo.
Ángela coincide con él. Insiste en que viven su amor sin afanes ni presiones. A ella la enamora de su pareja su madurez emocional, "es más comprometido que muchos hombres mayores que he conocido", dice.
Martha Gómez opina lo mismo de su esposo, 12 años menor. Esa madurez emocional es pretendida no solo por las que superan los 40. Katherine Prieto, de 28 años, reconoce que eso la atrajo de su novio, cuatro años menor.
Otro factor que influye es que la mujer está aprendiendo a vencer tabués y se arriesga más en el amor. "Lo hacen sin el temor de perder, porque no tienen qué –explica Jeison Palacios, director de la facultad de psicología de la Universidad Manuela Beltrán–. Materialmente hablando, el riesgo es el amor en sí mismo, volver a ser adolescente en los sentimientos". Y es una apuesta que para hombres y mujeres vale la pena.
Lo que a ellos les atrae...
De la mujer mayor admiran su frescura, tranquilidad y jovialidad. Sienten que aportan conocimiento, sabiduría, madurez, cuidados, amor y una forma divertida y desinhibida de vivir la sexualidad. Les parece irresistible su autonomía, seguridad y que, a diferencia de las mujeres de 20 y 30 años, no están desesperadas por atrapar a un hombre para casarse, resolver su vida y/o tener hijos.
Lo que a ellas les atrae...
El hombre menor es más fresco, amoroso, tierno, muestra mayor deseo sexual, valora y admira a su pareja. Le aporta alegría, vitalidad, motivación, ilusión, aventura, reconocimiento y la hace sentirse importante y querida. Por su parte, a la mujer le resulta placentero sentir que le enseña.
Ángela Posada y Santiago Jaramillo
Llevo muchos años trabajando en el sector textil y de confección y siempre supe quién era Ángela por su trabajo en Inexmoda y otras empresas, además, la veía en todas las revistas. Hermosa, pero a la vez muy lejana. ¿Que si en algún momento me sentí intimidado por ella? No. Soy muy seguro e interpreto bien las situaciones. Obviamente estaba la duda de si se podía fijar en mí. Pero las cosas se fueron dando y vi que nos podíamos complementar muy bien: nos gusta lo mismo, vivimos con intensidad y vemos la vida de la misma manera. De entrada, lo que más me llamó la atención fue, sin duda, su belleza, su carisma, su chispa y su sentido del humor. Con una sonrisa y su capacidad de contar historias atrae de inmediato. Me encanta su actitud frente a la vida, su positivismo y su capacidad de transformar situaciones difíciles en oportunidades. Goza de los más mínimos detalles como yo. Lo que más le admiro es su carisma. Todo el mundo la quiere.
Martha Gómez y Miguel Parra
Cuando la conocí me gustó mucho, pero me demoré tres meses en invitarla a salir porque sentía temor de que me rechazara, entre otras cosas por la diferencia de edad, que son 12 años; eso para mí no tiene importancia, pero yo no sabía qué tanto la afectaba a ella. Ese era mi miedo. Yo a ella le digo que no se debe preocupar cómo nos traten los años porque todos, hombres y mujeres, envejecemos. Llevamos siete años juntos y coincido con ella (que tuvo un anterior matrimonio) en que es la primera vez que me siento realmente enamorado y ese sentimiento crece cada día. Yo creo que el secreto está en alimentar el amor y, por supuesto, el sexo. Nos damos nuestras escapaditas y nos gusta hacer planes divertidos, llenos de picardía y que protejan la relación de la monotonía.
Katherine Prieto y Manuel Basto
Cuando comenzamos a salir no nos preguntamos la edad, solo varios meses después (risas). Yo tengo 24 años y ella me lleva cuatro, pero creo que eso no debe importar ni a los 20, 30, 40 o más. La edad solo la tenemos en cuenta cuando hablamos y bromeamos con cosas que ella ya ha vivido y yo no, por ejemplo, su mayor experiencia laboral. Pero esto me gusta porque ella me ha enseñado a valorarme, a descubrir mis talentos y a abrir mis posibilidades como realizador audiovisual. De ella me enamora las ganas que contagia de crecer en todo sentido.
"A los hombres no les importa si su pareja es mayor. A ellas sí, se pueden creer inferiores, pensar que las utilizan o que en menos de nada las dejarán por mujeres más jóvenes. Pero un hombre que ama de verdad no hace eso”: Íngrid Gómez, psicóloga.
38 años
"A partir de esta edad aumentan el deseo y las fantasías sexuales de la mujer. Ese aumento de su libido es un punto de conexión con hombres más jóvenes", dice la psicóloga Íngrid Gómez.