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Salta está de luto por la muerte del Padre Chifri

El sacerdote  Sigfrido Moroder, más conocido como el "Padre Chifri", muy querido por su obra solidaria que le valió numerosos premios a nivel nacional y provincial, murió ayer, de un infarto.

Los restos del padre son velados en la Parroquia Santa Rita de Cassia, de la localidad salteña Rosario de Lerma, situada a unos 25 kilómetros de Salta Capital, hasta hoy, a las 16.

Moroder era conocido a nivel nacional por ser "el cura que misiona en parapente", puesto que le gustaba realizar este deporte, hasta que un accidente lo dejó en silla de ruedas, a la que luego reemplazó por un cuatriciclo obsequiado por sus amigos.

Chifri fue un sacerdote de Buenos Aires, que aceptó trabajar en los cerros de Rosario de Lerma porque se enteró de la ausencia sacerdotal a causa de la  inaccesibilidad de los caminos.

Fue el creador del primer Colegio de los Cerros en El Alfarcito, un lugar pensado para que los alumnos puedan vivir allí de lunes a viernes y no tengan necesidad de abandonar el cerro para estudiar. El sacerdote pensó en este colegio albergue como una institución autosustentable, con huertas y energía solar,  para que los chicos de los cerros puedan capacitarse en tres especialidades que les sirvan para desarrollarse en el lugar donde viven.

Además, creó  un espacio para que los artesanos de los cerros puedan bajar a El Alfarcito, dejar sus obras, ponerles el precio que consideren adecuado, y, luego puedan retirar el cien por ciento de la venta.

Por esta razón, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey expresó su profundo pesar ante el fallecimiento, y reconoció la obra realizada por el sacerdote en el interior de la provincia, especialmente en la Quebrada del Toro.

“Salta está de luto. La muerte de Sigfrido Moroder, el padre Chifri, golpeó hoy profundamente el corazón de los salteños", señala el documento.

Más adelante, expresa que "difícil es imaginar el vacío que dejó en la Quebrada del Toro, donde venciendo dificultades y dolores físicos trabajó con ahínco para que la gente de los cerros elija quedarse en los cerros, viviendo bien y con dignidad".

Chifri trabajaba en la zona de Rosario de Lerma, desde 1999 y recorría cada una de sus comunidades, incluso aquellas de difícil acceso, por lo que caminaba muchas horas por los cerros.

Fue un ejemplo de tesón y superación, ya que con mucho esfuerzo logró nuevamente ponerse de pie, en una lenta recuperación que aun estaba en proceso.

Después de la misa exequial en Rosario de Lerma, sus restos serán trasladados hasta el paraje El Alfarcito, donde serán velados hasta el viernes al mediodía, para luego dejar que sus restos descansen en el pueblo al que se entregó en cuerpo y espíritu.