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La Iglesia pide la unidad sindical

Obispos de la Pastoral Social de la Iglesia Católica exhortaron a la "unidad sindical", durante una reunión con dirigentes gastronómicos liderados por Luis Barrionuevo en la que, además, pidieron combatir el empleo en negro.

Del encuentro participaron el obispo emérito de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto y el secretario general del gremio de Gastronómicos y titular de la CGT Azul y Blanca, entre otros.

Durante la reunión, realizada en la sede de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), en Avenida de Mayo al 900 de esta Capital, Casaretto exhortó a la unidad sindical.
"Ustedes me hacen trabajar mucho, me gustaría que en vez de tener varias reuniones tuviéramos una sola", le dijo a Barrionuevo.

La representación sindical está en la actualidad fraccionada en tres CGT (además de la liderada por Barrionuevo, la oficialista conducida por Antonio Caló y la opositora con Hugo Moyano al frente) y dos Centrales de Trabajadores Argentinos (encabezadas respectivamente por Hugo Yasky y Pablo Micheli.

En ese marco, el representante de la Iglesia sostuvo además que "hay un alto porcentaje de gente que no tiene representación sindical porque no está inscripta en el trabajo registrado. Ahí tenemos que trabajar como sociedad", reclamó.

Asimismo, Casaretto invitó a los dirigentes gremiales a la Semana Social que se hará en junio con el lema "¿Globalización de la indiferencia o globalización de la solidaridad?" Por su parte, Barrionuevo, al hablar sobre una eventual unidad sindical, expresó que "en algún momento tenemos que desembocar al diálogo y si vamos a ver al Papa le tenemos que llevar la unidad del movimiento. Al Papa, soluciones, no problemas".

El 30 de abril pasado, con motivo del Día Internacional del Trabajo, la Comisión Nacional de Justicia y Paz condenó el trabajo "en negro" y la explotación laboral, y llamó a recrear la "cultura del trabajo" en el país, a la vez que reclamó a la dirigencia política que la generación de fuentes de trabajo "decente" sea una política de Estado.

El organismo episcopal, que preside Gabriel Castelli e integran mayormente laicos, dijo entonces hacerse eco de la voz de quienes son "explotados en trabajos indignos y mal remunerados, trabajan 'en negro', carentes de los derechos que la ley les otorga, y de quienes no tienen trabajo" y expresó su preocupación por el desempleo juvenil, cuyas cifras, advirtió, "triplican las del también lamentable desempleo y subempleo adulto".