Informe de peritos reafirma la teoría del suicidio de Nisman
En contraposición con ellos, el ex jefe de la Bonaerense, Daniel
Salcedo, designado por Sandra Arroyo Salgado, presentó sus conclusiones
por aparte y en un sobre cerrado donde insiste en que se trató de un
homicidio, tal como aseguró ya a comienzos de marzo la ex mujer de
Nisman.
Los cuatro peritos de la División Homicidios de la PFA que analizaron
los rastros y pruebas levantadas en el departamento dieron concluida su
labor hoy a las 13 cuando entregaron su informe en la Fiscalía Criminal
45.
Luis Olavarría, perito designado por la defensa de informático Diego
Lagomarsino, rubricó el documento y le añadió un anexo de una veintena
de páginas con sus propias observaciones sobre las manchas hemáticas
encontradas.
Nisman, según el escrito de esos cinco de los seis peritos incorporado a
la causa, se encontraba de pie, frente al espejo y sólo dentro del baño
donde fue hallado muerto en la noche del 18 de enero.
El informe pericial hace hincapié en la proyección de la mancha de
sangre hallada en la bacha del baño que, según dejan sentado, no
aparecería allí si Nisman hubiera estado con una rodilla en tierra, como
afirmó el perito de la querella.
Ambos informes, el mayoritario y el de la querella coinciden en un
punto: la pistola Bersa calibre 22 estaba tomada con dos manos, lo que
explicaría la proyección hemática.
Pero a diferencia de Salcedo, quien habla de la mano de Nisman
"acompañada" por la de un tercero, los expertos de Homicidios de la PFA
junto a Olavarría dan por cierto que el fiscal tomó el arma con sus dos
manos, en un gesto habitual en algunos suicidas para darle firmeza antes
del disparo.
Los cuatro peritos policiales y el de la defensa acompañaron sus
conclusiones con dos datos presentes desde un primer momento, ya que
surgieron de la autopsia: el primero es que el cuerpo de Nisman no
presentaba ningún rastros de defensa, algo incompresible si hubiera sido
llevado por la fuerza a esa situación.
El otro elemento de peso en la valoración es que tampoco se hallaron ni
en el cuerpo ni en el lugar rastros de que hubiera sido movido, mientras
que la puerta cerrada y las mancha de sangres indicarían que se
desplomó por su peso contra la abertura, impidiendo la entrada o salida.
La negativa de Salcedo a rubricar un texto con sus colegas, rompe con
una norma habitual en este tipo de procedimientos periciales, donde las
partes dejan sentados sus acuerdos técnicos pero también sus
diferencias, a veces abismales.
De igual manera procedieron el pasado 15 de mayo los forenses Osvalo
Raffo y Julio Rívolo, cuando se negaron integrar sus dictámenes a los de
los otros trece peritos del Cuerpo Médico Forense, la Policia Ffederal y
la defensa, por lo que no se descarta que en ambos casos haya sido un
pedido de Arroyo Salgado -que es jueza federal- para invalidar la
prueba.
De todas maneras, ambos grupos de peritos criminalistas quedaron a la
espera de que la fiscal Fein los convoque a explicar algún detalle de
sus conclusiones.