Está listo el bastón de mando para el próximo presidente
Realizado en madera de urunday, el bastón que el primer mandatario
argentino recibe junto con la banda como atributos del poder -además de
la Marcha de Ituzaingó, que se toca para anunciar su presencia-, mide 90
centímetros más la empuñadura, forjada con más de 2,5 millones de
golpes de cincel.
La obra "es mucho más que un bastón", dijo Pallarols en un comunicado enviado a la prensa.
Durante 11 meses "recorrimos las 24 provincias, más de 200 pueblos y
lugares donde nos recibieron y trabajaron con amor y pasión", detalló el
orfebre y afirmó que en esos 335 días recibió "las más hermosas
muestras de afecto, mucho más de 2.500.000 de golpecitos que quedaron
impresos en la empuñadura.
Pallarols señaló que "ésto al final de la jornada no son sólo números,
lo más importante es que cada persona dejó un pedacito de su corazón, en
una frase, una palabra, en los varios libros firmados que se entregarán
junto al bastón al nuevo Presidente".
"Cuando en 1983 le entregué el primer bastón criollo al Dr. Raúl
Alfonsín estaba seguro de lo que iba a ocurrir, que a pesar de las
diferencias cada período se nutría de más y más democracia", dijo el
orfebre a Télam y explicó que "esa maduración del pueblo argentino se ve
en los mensajes que la gente le escribe" a cada nuevo mandatario.
Al anuncio de culminación de la obra Pallarols adjuntó la foto del
bastón, con su empuñadura de plata en la que destaca el escudo nacional,
apoyado sobre una factura por 1 peso como pago simbólico por su
trabajo, remitida a la Dirección General de Ceremonial de Presidencia.
"Lo hago así desde el que realicé para Alfonsín, porque se lo quise
regalar pero me dijeron que eso requería un trámite de donación y era
muy complicado. Por eso desde entonces facturo simbólicamente 1 peso",
contó el orfebre a esta agencia.
Luego reseñó que para realizar el bastón que usaría el primer Presidente
del retorno a la democracia tras la dictadura militar entre 1976 y 1983
fue convocado desde la Casa Militar por el ex marino Adolfo Scilingo,
juzgado y condenado en España a 1.084 años de prisión por delitos de
lesa humanidad en los "vuelos de la muerte".
Hasta entonces "el bastón presidencial era de estilo inglés, de caña de
malaca, con empuñadura de oro y una guarda neoclásica. Yo le dije que
quería hacerlo de estilo y materiales argentinos y con plata (argento),
que es de donde toma su nombre nuestro país", contó.
"Scilingo me preguntó '¿Usted se quiere ahorrar el oro?, y yo le
respondí 'no, quiero calidad en los símbolos'. Luego -prosiguió- con
unos amigos juntamos los 200 gramos que hubiera demandado esa empuñadura
y lo donamos al Hospital de Niños".
Ese bastón, dijo, debía ser "republicano y federal" y desde entonces el
que realiza para cada Presidente "lleva flores de 24 cardo, uno por cada
provincia, y tres pimpollos por las Islas del Atlántico Sur".
La madera que utiliza es siempre la del urunday, un árbol americano de
clima intertropical que en Argentina se encuentra en Chaco y Misiones.
El urunday proporciona "una madera que se usa para alambrados, vigas de
los techos y marcos de puertas porque se mantiene recta, es muy fuerte y
resistente al trabajo, no requiere barniz porque brilla por sí sola y
no se corrompe. Cualidades que esperamos de un Presidente", afirmó.
Desde 1983 el orfebre confecciona un bastón idéntico para cada primer
mandatario, que "sólo difiere en el largo pues es proporcional a la
altura de quien lo portará: en general tienen 90 centímetros, pero los
de Fernando de la Rúa y Néstor Kirchner medían entre 93 y 94 porque
ellos eran muy altos. Y el de Eduardo Duhalde fue el más corto", indicó.
"Me autoproclamo el 'fletero del bastón', hice como 100.000 kilómetros
de punta a punta del país, este atributo es del pueblo, que es el
verdadero dueño del poder", dijo Pallarols y aseguró que de los mensajes
que recoge mientras los argentinos cincelan la empuñadura no le
impresionan las frases intelectuales sino la simpleza de los niños, como
cuando piden "que a papito nunca le falte el trabajo".