Día Nacional de la Seguridad Vial
La fecha recuerda el cambio de sentido de circulación vehicular en la Argentina, que el 10 de junio de 1957 pasó del sistema inglés al continental, es decir manejando por la derecha, con el volante del vehículo a la izquierda.
Transitar por la vía pública implica cierto riesgo, por lo que se exige atención, precaución y responsabilidad a la hora de conducir un vehículo.
Por su naturaleza, el tránsito implica cierto riesgo. Aumento permanente del parque automotor, calles y rutas en mal estado, vehículos que llegan a altas velocidades y la imprudencia de los conductores, son factores concurrentes que inciden los accidentes de tránsito.
Con motivo de la fecha, la organización Luchemos por la Vida, ha dado a conocer uno de sus informes periódicos, que indica que en los últimos 15 años, en Argentina, 112.276 personas murieron en accidentes de tránsito. Un promedio de 21 muertos por día, acompañados de cientos de heridos.
En la década en que las Naciones Unidas han declarado los años 2011-2020 como el “Decenio de Acción para la Seguridad Vial” y los países integrantes deben comprometerse en acciones que conduzcan a disminuir significativamente los muertos y heridos en el tránsito, desde la organización se destaca que mientras no se logre el uso permanente y generalizado de los cascos en ciclomotores, motocicletas y bicicletas; el uso permanente y generalizado de los cinturones de seguridad en los demás vehículos automotores; el cumplimiento permanente y generalizado de los límites de velocidad; el control permanente y generalizado del consumo de alcohol y/o drogas de los conductores y el otorgamiento permanente y generalizado de la prioridad a los peatones, seguirá muriendo gente en las rutas y las calles en accidentes que se han constituido claramente en la mayor tragedia que asola diariamente a nuestro país.
El informe de la ONG, también destaca que:
Se duplicó el uso de los celulares por parte de los conductores, y se triplicó por parte de los peatones, desde 2007 al 2011.
Se multiplican los muertos en motocicleta o ciclomotor en todo el país, en muchos casos por no usar el casco, lo que pese a su obligatoriedad, no se controla ni sanciona en la mayoría de las ciudades y pueblos del interior, ni en los alrededores de Buenos Aires.
Trágicos siniestros ferroviarios, con decenas de muertos, desnudan las falencias y postración de un sistema de transporte que debería ser el más rápido y seguro.
Se promociona el uso masivo de la bicicleta en Buenos Aires y otras ciudades, sin controlarse el cumplimiento de las más elementales normas de seguridad para los ciclistas, como el uso del casco, y sin proveerse una infraestructura adecuada de seguridad.
Los anterior hace necesario que todas las autoridades nacionales, provinciales y municipales asuman su grave responsabilidad en el tema, que en muchos casos parecen ignorar y cada uno de los habitantes asumamos con responsabilidad y urgencia los cambios personales de conducta necesarios en la vía pública para cuidar nuestras vidas y las de los otros.
Es necesario remarcar que las acciones de una persona no sólo repercuten en su seguridad, sino también en la de quienes lo rodean, y a la inversa.