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¿Lobo, dónde estás?

Es prioritario e imperativo ganar o mínimamente no perder ante Atlético Paraná. Será una cuestión no solo futbolística sino también de actitud por parte de los jugadores y también de la gente.

Uno no sabe si contar este cuento desde que llegó el “arrogante” Sebastián Méndez quien vino con ideas vanguardistas que trajo de su paso por el fútbol pero que resultaron hastiados para los concurrentes a la cancha.

Hemos sostenido desde esta columna que al éxito no se le discute y es por ello que citamos una vez más este concepto, simplemente para recordarle esto cuando lo dijimos antes que la “bomba” explotara ante la ida de Sebastián Méndez. El modo en que se fue y sus entretelones no lo compartimos porque a pesar de su apatía y de su pose altanera que fue fastidiando a los periodistas por su modalidad de trabajo que le impedía trabajar y llevar la tarea diaria a los medios.

Por eso dijimos, “en el futbol o cambiás vos o cambia el fútbol” y uno que sepa, el futbol seguirá existiendo, con un esférico, 22 jugadores, un árbitro, situaciones azarosas, siempre respetando el trabajo de campo –que por reiterativo o repetitivo- ayuda a mejorar el luego.

Se reconoce que Gimnasia y Esgrima ganaba pero que hacía doler la vista muchas veces, a excepción de algún partido en donde futbolísticamente a lo mejor salió a relucir el Gimnasia y Esgrima que Méndez pretende.

¿Pero saben qué? En el fútbol mandan los resultados ¡pero paradójicamente Gimnasia estaba, antes de su ida bien posesionado! ¿Cómo se entiende? Porque este muchacho a los tropezones
pero con oscilaciones que lo hicieron casi como la película de Luis Sandrini, que te hacía reír y llorar en una sola película.

Así las cosas la situación era irreversible con los hinchas y muchos futboleros expresaron su falta de contagio. Porque en el fútbol un equipo debe funcionar como tal y sobre todo contagiar si es que está en su voluntad hacerlo, ya que últimamente el dirigente, el jugador, y los hinchas están muy separados, por más que se escuchen o se lean banderas de amor incondicional al equipo.

Se fue Méndez, lo reemplazaron Anaya-Rosas y volvió a perder. Llegó Gabriel Shurer quién tuvo que levantar el capot y meterle manos a la máquina.

Sin embargo Dios un día se hizo socio de Gimnasia al ver tanta gente al que la camiseta hacía feliz en tiempos de malaria, por eso los tiempos de bonanza del ayer y esta situación en la está cinco partidos sin ganar y sin embargo está a la vanguardia de la zona de los que podrían acceder a zona de ascenso.

Pero el tiempo apremia y hay que salir como Irineo Leguizamo, a todo galope y con la fusta bajo el brazo.

De lo que sí estamos seguros es que es prioritario e imperativo ganar o mínimamente no perder ante Atlético Paraná. Será una cuestión no solo futbolística sino también de actitud por parte de los jugadores y también de la gente.

Por eso les permito recordar al mundillo del lobo jujeño de cara al partido: “Separado se escribe todo junto y todo junto se escribe separado”

 
El poeta del futbol