Tres años con el Papa Francisco
Hace tres años en la Plaza de San Pedro a las 19.06 la fumata blanca indicaba la elección de un nuevo Obispo de Roma, su nombre: Jorge Bergoglio, argentino, de entonces 76 años.
“Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscar casi al fin del mundo; pero aquí estamos”, fueron las primeras palabras del jesuita que eligió llamarse “Francisco”, dejando clara su identificación con San Francisco de Asís.
Desde sus primeros pasos, Francisco comenzó a imprimirle a su pontificado un fuerte sentido de apertura a otras Iglesias cristianas no católicas, de apuesta al diálogo interreligioso y de condena a las guerras, los conflictos económicos, el “Dios dinero”, la corrupción y a las que dio en denominar “formas modernas de esclavitud”, como trata de personas, tráfico de armas y trabajo esclavo.
El papa se convirtió en un referente mundial en la lucha por el cuidado del medioambiente, a partir de la promoción de una ecología integral basada en el respeto a la Tierra pero con una mirada social que incluya a sus habitantes en un modelo de desarrollo.
Su logro más reciente es el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, coronados con un viaje a ambos en 2015 y que desembocó en el restablecimiento de relaciones diplomáticas que han posibilitado, entre otras cosas, la visita que el mandatario norteamericano Barack Obama hará al país caribeño a fines de marzo.
El Papa se convirtió en una pieza clave de la política argentina, primero recibió a la presidenta Cristina Kirchner.
Con el cambio de Gobierno, la relación pasó a ser más protocolar, distante y fría. Mauricio Macri visitó al sumo pontífice, el encuentro duró menos de media hora.
Si bien han trascurrido tres años, entre altos y bajos, conflictos políticos y guerras, Francisco, sin duda será recordado para siempre en el mundo por sus cambios estructurales en la Iglesia.