Estas cifras son estimaciones del Alto Comisionado y de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), y recogen las víctimas contabilizadas desde
mediados de abril de 2014 hasta el 30 de mayo de 2015, informó la
agencia de noticias EFE.
Son casi 6.500 los muertos en el conflicto en Ucrania
El conflicto en el este de Ucrania causó la muerte de al menos 6.417 personas y heridos a 15.962, según el último informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos presentado en su sede en Ginebra, que además denunció torturas, ejecuciones sumarias y otros posibles crímenes de guerra.
"Esto es una estimación conservadora y los números reales podrían ser
mayores", alertó el reporte del organismo de Naciones Unidas.
La crisis en Ucrania comenzó en noviembre de 2013, cuando el entonces presidente Viktor Yanukovich desechó un acuerdo con Europa y optó por profundizar sus vínculos con Rusia, decisión que devino en protestas y luego su destitución en febrero de 2014.
Continuó con la independencia de la región ucraniana de Crimea y su anexión inmediata a territorio ruso en marzo, y siguió con un conflicto armado en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk hasta septiembre, que se firmó un alto el fuego, ratificado en febrero pasado, aunque nunca cumplido estrictamente.
El informe sobre este conflicto, el décimo elaborado por los expertos del Alto Comisionado, abarca lo sucedido en el este de Ucrania desde el 16 de febrero al 15 de mayo.
El texto indicó que si bien se nota una disminución de los bombardeos tras la adopción, el 12 de febrero, de los acuerdos de alto el fuego firmados en Minsk, Bielorrusia, éstos no pararon.
Tampoco cesaron las hostilidades entre las Fuerzas Armadas ucranianas y los grupos insurgentes del este rusoparlante del país.
"Las víctimas a causa de minas antipersonales y otros tipos de artillería no explotada todavía son considerables", dijo el documento.
El informe recordó que desde el 11 de abril pasado, el aeropuerto de Donetsk y la localidad de Shyrokzne fueron objetivo de intenso fuego cruzado.
"Persisten los informes sobre material militar sofisticado y combatientes desplegados por la Federación Rusa", agregó el reporte, en medio de constantes denuncias de Ucrania de que Rusia apoya a los separatistas, cargos que el Kremlin niega.
Asimismo, los expertos denuncian que se detectaron "serias violaciones a los derechos humanos, intimidación y amenazas de la población local llevadas a cabo por los grupos armados".
"La misión de investigadores recibió nuevas alegaciones de asesinatos, tortura, malos tratos, así como casos de detención arbitraria, trabajo forzado, saqueos y extorsión en los territorios controlados por los grupos armados".
El propio alto comisionado, Zeid Ra'ad Al Hussein, citado en un comunicado, denunció el precio que pagan los civiles en este conflicto.
"Hemos documentado informes alarmantes sobre ejecuciones sumarias por grupos armados, y estamos investigando alegaciones similares contra las fuerzas armadas ucranianas", señaló Zeid.
"También tenemos recuentos horrorosos sobre torturas y malos tratos de detenidos, llevadas a cabo tanto por los grupos armados como por las Fuerzas Armadas ucranianas".
Por otra parte, el informe pone el énfasis en el impacto a largo plazo que el conflicto tendrá en la población local.
Y alertó, además, que se detectó un "preocupante incremento del riesgo de tráfico de personas".
El informe recordó que los ciudadanos que residen en el este del país están cada vez más aislados y padecen las consecuencias de la decisión del gobierno de privarlos de los servicios sociales básicos.
Por otra parte, el informe vuelve a denunciar la falta de asunción de consecuencias por las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la revolución del Maidán, como se llamó al movimiento de protesta contra Yanukovich, en el que 117 personas murieron y otras 2.295 resultaron heridas.
Finalmente, el informe se refiere también a la situación en Crimea, donde la población local, especialmente la minoría tártara, sigue sufriendo "arrestos, malos tratos, torturas e intimidación" por parte de las autoridades, que están bajo control efectivo de la Federación Rusa.
La crisis en Ucrania comenzó en noviembre de 2013, cuando el entonces presidente Viktor Yanukovich desechó un acuerdo con Europa y optó por profundizar sus vínculos con Rusia, decisión que devino en protestas y luego su destitución en febrero de 2014.
Continuó con la independencia de la región ucraniana de Crimea y su anexión inmediata a territorio ruso en marzo, y siguió con un conflicto armado en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk hasta septiembre, que se firmó un alto el fuego, ratificado en febrero pasado, aunque nunca cumplido estrictamente.
El informe sobre este conflicto, el décimo elaborado por los expertos del Alto Comisionado, abarca lo sucedido en el este de Ucrania desde el 16 de febrero al 15 de mayo.
El texto indicó que si bien se nota una disminución de los bombardeos tras la adopción, el 12 de febrero, de los acuerdos de alto el fuego firmados en Minsk, Bielorrusia, éstos no pararon.
Tampoco cesaron las hostilidades entre las Fuerzas Armadas ucranianas y los grupos insurgentes del este rusoparlante del país.
"Las víctimas a causa de minas antipersonales y otros tipos de artillería no explotada todavía son considerables", dijo el documento.
El informe recordó que desde el 11 de abril pasado, el aeropuerto de Donetsk y la localidad de Shyrokzne fueron objetivo de intenso fuego cruzado.
"Persisten los informes sobre material militar sofisticado y combatientes desplegados por la Federación Rusa", agregó el reporte, en medio de constantes denuncias de Ucrania de que Rusia apoya a los separatistas, cargos que el Kremlin niega.
Asimismo, los expertos denuncian que se detectaron "serias violaciones a los derechos humanos, intimidación y amenazas de la población local llevadas a cabo por los grupos armados".
"La misión de investigadores recibió nuevas alegaciones de asesinatos, tortura, malos tratos, así como casos de detención arbitraria, trabajo forzado, saqueos y extorsión en los territorios controlados por los grupos armados".
El propio alto comisionado, Zeid Ra'ad Al Hussein, citado en un comunicado, denunció el precio que pagan los civiles en este conflicto.
"Hemos documentado informes alarmantes sobre ejecuciones sumarias por grupos armados, y estamos investigando alegaciones similares contra las fuerzas armadas ucranianas", señaló Zeid.
"También tenemos recuentos horrorosos sobre torturas y malos tratos de detenidos, llevadas a cabo tanto por los grupos armados como por las Fuerzas Armadas ucranianas".
Por otra parte, el informe pone el énfasis en el impacto a largo plazo que el conflicto tendrá en la población local.
Y alertó, además, que se detectó un "preocupante incremento del riesgo de tráfico de personas".
El informe recordó que los ciudadanos que residen en el este del país están cada vez más aislados y padecen las consecuencias de la decisión del gobierno de privarlos de los servicios sociales básicos.
Por otra parte, el informe vuelve a denunciar la falta de asunción de consecuencias por las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la revolución del Maidán, como se llamó al movimiento de protesta contra Yanukovich, en el que 117 personas murieron y otras 2.295 resultaron heridas.
Finalmente, el informe se refiere también a la situación en Crimea, donde la población local, especialmente la minoría tártara, sigue sufriendo "arrestos, malos tratos, torturas e intimidación" por parte de las autoridades, que están bajo control efectivo de la Federación Rusa.

