Siria: crece la presión internacional
EEUU pidió que Turquía interceda para que el régimen "regrese sus militares a las barracas". Arabia Saudita llamó a su embajador en Damasco y exigió reformas, como habían hecho los Estados del Golfo.
La secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary dialogó por teléfono con el canciller turco Ahmet Davutoglu el domingo en medio de crecientes llamados internacionales a Siria para que ponga fin a la represión militar contra opositores.
"La secretaria Clinton trató sobre la postura de Estados Unidos de que Siria debe regresar a sus militares a las barracas de inmediato y liberar a todos los prisioneros", señaló el vocero del departamento de Estado Mark Toner. "Pidió al canciller que refuerce este mensaje ante el gobierno sirio. También dialogó sobre el apoyo estadounidense a una transición en Siria", agregó.
De su lado, el rey Abdullah de Arabia Saudí instó al gobierno de Siria a implementar reformas rápidas y radicales y llamó a consultas al embajador saudí en Damasco, según anunció este domingo en un discurso emitido por la televisión estatal.
"Lo que está ocurriendo en Siria es inaceptable", aseguró Abdullah después de que la represión siria dejara este fin de semana al menos 90 muertos. Fuentes opositoras señalaron incluso que los muertos registrados este domingo en Deir al Zor y Homs ascendían a 80.
"Existen dos opciones para el futuro de Siria: la sabiduría y el caos", advirtió el monarca. "Debe ponerse fin a la maquinaria de muerte y al derramamiento de sangre", exigió.
Esta postura de las autoridades saudíes refuerza la presión sobre el actual presidente sirio, Bashar al Assad, al sumarse a los reclamos elevados por los Estados del Golfo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el papa Benedicto XVI.
Una fuente oficial siria criticó el comunicado del Consejo de Cooperación del Golfo, al que le pidió que "reconsideren sus posiciones" y tomen en cuenta los pasos adoptados por las autoridades sirias para superar la crisis.
"El comunicado del CCG ignora completamente las informaciones avanzadas por Siria en lo referente a la matanza y el sabotaje ejercidos por los grupos armados", señaló la fuente a la agencia oficial Sana. Y añadió que salir del círculo de violencia actual implica que los "hermanos árabes del CCG llamen al final de los actos de subversión, denuncien la violencia armada de los grupos que no quieren el bien para la patria y den más tiempo para completar las reformas".
Pese a que Siria, gobernada por la minoría chií alauí a la que pertenece Al Asad, es un país tradicionalmente opuesto a los intereses de las monarquías suníes del Golfo, estas se habían abstenido hasta el momento de expresar de forma conjunta su rechazo a la violencia. De todos los países miembros del CCG, el único que ha vivido graves incidentes dentro de la llamada "primavera árabe" ha sido Baréin.
En Siria las protestas tienen lugar desde mediados de marzo, momento en el que grandes partes de la población salieron a las calles a exigir reformas políticas a favor de la democracia y el fin del régimen de Assad.
Según organizaciones en defensa de los derechos humanos, desde entonces la represión de las protestas ha dejado casi 2.000 muertos y miles de heridos. También murieron aproximadamente 400 efectivos de seguridad.
Fuente: AFP – AP – DPA – EFE

