Siria: Atentado con bomba en un edificio
(Télam)
La televisión siria mostró los daños provocados en un edificio, donde los equipos de bomberos seguían trabajando para apagar las llamas. El explosivo estaba oculto en un camión cisterna en un estacionamiento.
El opositor Ejército Libre de Siria (ELS) asumió el ataque. "Esta operación fue una respuesta a los asesinatos cometidos por las fuerzas de seguridad en todo el país", dijo un portavoz militar a la emisora Al Yazira.
La explosión tuvo lugar en una zona considerada de alta seguridad, cerca del hotel Dama Rose en el que se aloja la misión de observadores de la ONU (UNSMIS), la sede de la televisión estatal y varios locales del aparato militar, informó la agencia de noticias DPA.
El viceministro de Exteriores sirio, Faisal al Mokdad, señaló que no hubo heridos entre los observadores de la ONU, pero afirmó que se trataba de una "obra de terroristas que intentan desestabilizar Siria", durante la visita al lugar de la explosión.
El opositor Comité Local de Coordinación, sin embargo, negó la implicación de la insurgencia en el ataque mostrando una vez más las profundas diferencias que existen entre los opositores.
"El ataque fue perpetrado por la inteligencia del régimen para decir al mundo que los rebeldes atacan a los observadores de la ONU", dijo el portavoz rebelde Murad Al Shami.
Este no es el primer atentado contra el aparato militar sirio. El pasado 18 de julio, una bomba mató a cuatro altos funcionarios de seguridad del gobierno de Bashar al Assad en un edificio del Consejo de Seguridad Nacional, entre los que estaba el ministro de Defensa y un cuñado del presidente.
Paralelamente, el Ministerio de Información sirio informó que las fuerzas militares destruyeron la sede de operaciones de los grupos insurrectos armados en la localidad de Al-Tal, en Damasco.
En Alepo, en tanto, continúan los combates que se fueron intensificando en las últimas semanas por ser uno de los bastiones rebeldes. Según el gobierno, hoy fueron destruidos una docena de vehículos equipados con ametralladoras en la zona de Kafr Hamra, matando al mismo tiempo a un número no determinado de rebeldes.
En Alepo también, pero en las localidades de Kafr Bseen y Kebtan al-Jabal, los rebeldes sufrieron numerosas bajas y la destrucción de 18 vehículos de combate.
Finalmente y siempre según la información oficial, mercenarios abandonaron sus armas y huyeron de la localidad de Tafas, en el campo de Dera´a tras recibir duros golpes por las Fuerzas Armadas sirias.
Por su parte, un miembro de la organización de derechos humanos Human Rights Watch informó del ataque con aviones de combate del gobierno contra un hospital controlado por la insurgencia en Alepo, la segunda ciudad en importancia del país.
El hospital de Al Shifaa, claramente identificado en el barrio de Al Shaar, fue atacado con misiles en dos ocasiones en tres días, aunque nunca quedó en claro desde dónde habían provenido los ataques.
El recrudecimiento de la violencia se produce el día en que la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) debe emitir su declaración final de la cumbre que comenzó ayer y en la que, de acuerdo a lo informado extraoficialmente, se suspendería la membresía de Siria.
Según el diario saudita Al Hayat, el borrador de la declaración final califica al gobierno de Al Assad como "ilegítimo" y le exige que "detenga inmediatamente" el uso de la violencia y las violaciones de los derechos humanos.
La OCI está conformada por 57 países islámicos. Para la aprobación de una resolución que suspenda la membresía de Siria se necesita una mayoría de dos tercios, que se da por descontada.
Arabia Saudita, que apoya a los rebeldes sirios, domina la OCI, pese a que en la cumbre participa también el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, el mayor aliado regional de Al Assad.