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Sin rastros de las jóvenes nigerianas por la secta islamista Boko Haram

Decenas de personas se concentraron en la capital de Nigeria, para exigir a las autoridades del país la liberación de las más de 250 chicas que fueron secuestradas el 14 de abril.

(Télam)

Los manifestantes, vestidos con remeras rojas con la ya internacionalizada consigna "Bring Back Our Girls" (Devuelvan A Nuestras Chicas) intentaron llegar hasta el Palacio Presidencial para exigir al gobierno del presidente Goodluck Jontahan que intensifique sus esfuerzos para hallar y liberar a las chicas.

"Quiero pedirle al presidente que intente traer de vuelta a mis amigas", dijo Rebecca Ishaku, una de las pocas que consiguió huir de su cautiverio impuesto por Boko Haram.

"No quiero ni imaginarme lo que les habría pasado", agregó.

Pero el lí­der de la Asociación de padres de Chibok, la localidad del norteño estado de Borno donde fueron raptadas las adolescentes, Hosiah Lawan, dijo que ya perdieron la esperanza generada por las primeras promesas de rescate realizadas por el gobierno.

Mientras, unos 150 policías armados impidieron a los manifestantes llegar hasta el Palacio Presidencial cercando todas las entradas. No obstante, una delegación gubernamental liderada por la ministra de las Mujeres, Hajia Zainab Maina, fue al encuentro de los manifestantes, informó la agencia de noticias Europa Press.

"Estamos aquí porque el presidente está muy ocupado y no puede salir a recibirlos", justificó Maina, subrayando que "el gobierno está haciendo todo lo posible para traer a las niñas".

"Son nuestras hijas. En la medida que les duele a ustedes nos duele también a nosotras", dijo la ministra, informó el diario local The Punch.

El ex ministro de Educación Oby Ezekwezili, que participó en la manifestación, acusó a la delegación gubernamental de cubrir al mandatario nigeriano, que sigue sin responder a las críticas, locales e internacionales, por el caso de las niñas secuestradas.

Milicianos de Boko Haram -grupo islamista cuyo nombre significa "La educación occidental es pecado"- irrumpieron el 14 de abril pasado en una escuela de chicas de Chibok en el noreste de Nigeria, y secuestraron a más de 250 menores.

Tras el secuestro, condenado por muchos países y en las redes sociales de todo el mundo, el gobierno nigeriano puso en marcha un gran operativo militar para localizar a las niñas, pero sin resultados, y sólo algunas lograron escapar por sus propios medios. La mayorí­a de ellas siguen en manos de Boko Haram, que ya adelantó en un vi­deo que difundió en Internet que planeaba venderlas como esclavas.

El prolongado secuestro y la nula respuesta del gobierno, que llegó a atribuirse la liberación de chicas que huyeron por su cuenta, desató la ira de los nigerianos y profundizó las críticas de la comunidad internacional.

Debido a la desinformación y el silencio de las autoridades nigerianas, los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido, entre otros, ofrecieron ayuda especializada en búsqueda y rescate.
Además, la campaña en las redes sociales, especialmente en Twitter con el hashtag "#BringBackOurGirls" logró un gran alcance.

La primera dama estadounidense, Michelle Obama, el cantante Justin Timberlake y los actores Sean Penn, Ashton Kutcher o Jessica Biel se fotografiaron con éste y otros carteles como "Real men don't buy girls" ("Los hombres de verdad no compran niñas"), y la red social respondió masivamente a su propuesta.

Si bien la campaña alcanzó un éxito superlativo, hoy, a seis meses del secuestro, perdió fuerza.

Según datos de Google, "BringBackOurGirls" registró millones de búsquedas durante todo el mes de mayo para bajar hasta un porcentaje imperceptible en junio y caer a cero en septiembre, informó la agencia de noticias EFE.

La intensidad de la ayuda militar internacional, liderada por Estados Unidos, y su firme convencimiento de resultados también disminuyó.

El gobierno del presidente norteamericano, Barack Obama, envió aviones no tripulados (drones) para buscar a las niñas, desplazó a decenas de expertos, cámaras capaces de captar movimiento en la selva y enfocó sus radares de rastreo a Nigeria, y en los vecinos Chad y Camerún.

Pero el resultado de todo este despliegue fue nulo, al menos hasta ahora.

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