Se agrava la situación de los refugiados
Luego de que esta semana la ruta de los Balcanes quedara oficialmente cerrada, Letonia y Estonia anunciaron este viernes que levantaran una valla de casi tres metros de altura en su frontera con Rusia, en una zona de bosques y pantanos que dificulta el acceso de las patrullas dando cierta libertad de movimiento a los traficantes de personas.
Paralelamente, Bulgaria reforzó su presencia militar en la frontera con Grecia, donde las autoridades evalúan la posibilidad de construir un cerco para cerrar el paso a los refugiados, informaron medios búlgaros y griegos.
Mientras tanto, cientos de personas que se amontonaban en el campamento griego de Idomeni, en la frontera con Macedonia, han abandonado el lugar en micros con rumbo a Atenas, donde se espera que sean reubicados en diferentes centros de recepción.
Sin embargo, varios miles de personas permanecen en Idomeni, en un rudimentario campamento, en el que las intensas lluvias de los últimos días agravaron las condiciones de vida y numerosos niños y recién nacidos sufren de fuertes resfriados, problemas de respiración y diarreas.
El gobierno griego comenzó a reubicar en nuevos centros de recepción a 16.000 refugiados, de los más de 42.000 atrapados en su territorio tras el cierre de la ruta balcánica, mientras el flujo de personas desde las costas turcas a las islas del Egeo no cesa.
Las autoridades griegas informaron, además, que planean desalojar el campo de Idomeni, aunque no apelarán al uso de la fuerza sino que intentarán persuadirlos con folletos escritos en varios idiomas.
"No se puede ir al país vecino. Las fronteras están cerradas. Por favor, colaboren con las autoridades oficiales griegas. Usted será llevado a las instalaciones de acogida, donde se le proporcionará alojamiento, alimentación y atención médica", sostiene el texto del folleto, según la prensa local.
Sin embargo, temen que los planes de reubicación se topen con la negativa de los refugiados que confían en que las fronteras de Macedonia, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria, sean reabiertas; u opten por tomar una ruta alternativa.
Todos los caminos se han ido cerrando en los últimos días luego de que la Unión Europea (UE) y Turquía sellaran un principio de acuerdo para que Ankara expulse a todos los recién llegados a ese país a cambio de miles de millones de dólares y beneficios políticos.
Entretanto, Italia se prepara para interceptar a los migrantes que busquen rutas alternativas, Estonia comenzó a reforzar su frontera con Rusia y Letonia proyecta levantar una valla de 2,7 metros de altura a lo largo de 92 de sus 276 kilómetros de frontera con Rusia.
Daiga Holma, vocera del ministerio del Interior letón, aseguró que la iniciativa, con un costo de 21 millones de euros, no es una reacción ante la posibilidad de que los refugiados intenten entrar a Europa por Rusia, pero reconoció que ayudará a controlar esos flujos si ocurren.
Y agregó que la limpieza del terreno comenzó el año pasado, tras cerrar con Rusia un acuerdo definitivo sobre las demarcaciones de cada país.
Emplazados en el norte de Europa, estos países constituyen una puerta de entrada a Alemania: Dinamarca y Suecia, a través del Mar Báltico, o por tierra, a través de Polonia.
En línea con el plan para blindar las fronteras, la OTAN anunció este jueves que aumentará el número de barcos que patrullan las costas y que en las próximas semanas la misión se expandirá al sur, lo que podría significar un esfuerzo por bloquear militarmente también la ruta de los refugiados vía Libia.
Entretanto, este viernes, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) informó que más de 146.000 refugiados e inmigrantes atravesaron el mar Mediterráneo en lo que va de año y que 455 murieron en este mismo período intentado huir de una vida de conflicto o persecución.
Según el organismo, en los dos meses y medios transcurridos de 2016, más de 137.160 migrantes o refugiados que alcanzaron las costas europeas eligieron la ruta del Mediterráneo Oriental, entre Turquía y Grecia, travesía en la que murieron 354 personas.
Otros 9.100 escogieron la ruta del Mediterráneo central, entre Libia e Italia, un cruce en el que 97 personas perdieron la vida.
"La preocupación continúa siendo que hay rutas alternativas", advirtió este jueves el ministro del Interior alemán, Thomas de Maiziere, durante la cumbre en Bruselas.
"Es bueno que discutamos medidas para prevenirlas. Mejor que esperar a que ocurra y luego reaccionar", sostuvo.
La ruta de los Balcanes es el camino alternativo que tomaron los refugiados provenientes de Medio Oriente luego de dos grandes naufragios cerca de la costa Italiana y por la decisión libia de bombardear las embarcaciones que salían de sus costas, tras un acuerdo con la Unión Europea.
La decisión de los países balcánicos y Austria dejó encerrados a decenas de miles de refugiados dentro de Grecia y cientos de ellos quedaron encerrados, en un limbo legal, en los centros de recepción de Eslovenia y Croacia.