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¿Qué es el cónclave?

Se denomina “cónclave” a la reunión de cardenales convocados con el propósito de elegir un nuevo Papa. La elección de un Papa se conduce a puertas cerradas, en "cónclave" (del Latín cum clavis: "con llave")

El artículo 37 de la Constitución apostólica “Universi dominici gregis” establece que comenzará 15 días después de la vacante de la Sede Apostólica, aunque el Colegio de Cardenales puede establecer otra fecha, que no puede retrasarse más de 20 días desde la vacante.

El espíritu de la legislación en vigor establece que el cónclave haya de considerarse no un mero lugar de reunión de los cardenales con derecho a voto, sino más bien un ámbito de retiro sagrado en el que los cardenales electores invocan al Espíritu Santo para proceder a la elección del Romano Pontífice. Los cardenales participantes en el cónclave no tienen contacto con el exterior.

Esta práctica fue iniciada por el Papa Gregorio X en 1274 para eliminar interferencias externas y apresurar el proceso electoral, ya que su propia elección se había extendido por casi tres años.


¿Quiénes eligen al Papa?

El Papa es elegido por los cardenales, quienes están vinculados específicamente a la Iglesia de Roma. No participan, en cambio, los obispos. En la actualidad la mayoría de los cardenales son pastores de iglesias geográficamente distantes de Roma, pero ellos están al mismo tiempo incorporados al clero local de Roma. El Colegio Cardenalicio tiene miembros procedentes de más de 50 países, lo que manifiesta la catolicidad de la Iglesia en la elección del Papa. Actualmente cuenta con 183 miembros, de los cuales 117 son electores y 66 no electores.


¿Qué reglas sigue el cónclave?

El Cónclave obedece a reglas estrictas y detalladas que regulan quienes pueden estar presentes, protegen de influencias o interferencias, e incluso especifican como escribir y doblar el voto.

Para satisfacer las necesidades personales y de orden relacionadas con el desarrollo de la elección, sólo pueden entrar en las zonas reservadas a la habitación o a la elección el secretario del Colegio Cardenalicio, el maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias con dos ceremonieros y dos religiosos adscritos a la Sacristía Pontificia y un eclesiástico elegido por el cardenal decano.

También deberán estar disponibles algunos religiosos de varias lenguas para las confesiones, y también dos médicos para eventuales emergencias. Además, si algún cardenal lo necesita, puede solicitar la presencia de un enfermero que lo acompañe.



Desarrollo del Cónclave

Antes de la elección se les impartirá a los cardenales dos conferencias sobre los problemas que la Iglesia enfrenta y sobre la necesidad de un discernimiento cuidadoso al escoger el nuevo Papa.

El día fijado para el comienzo del Cónclave, por la mañana, se reúnen los cardenales electores en la basílica de San Pedro, y celebran la Misa votiva «Pro eligendo Papa». Esa misma tarde los cardenales acuden en procesión a la Capilla Sixtina. Al llegar emiten solemne juramento.

El cardenal camarlengo debe velar por una total reserva y discreción. Para ello puede emplear los medios técnicos que estime conveniente, de modo que asegure que no se instalen medios audiovisuales de grabación y transmisión al exterior.

La elección del nuevo papa es por escrutinio: los electores realizan una votación individual y secreta. Siempre será por voto secreto. El papa Juan Pablo II eliminó la posibilidad de elección por aclamación y la elección por delegación (cuando la mayoría de los cardenales delegan la elección a unos pocos).

Realizan dos votaciones cada día, además de una votación la tarde en que comienza el cónclave. Para que sea válida la elección debe contar con dos tercios de los votos. El artículo 74 de la constitución prevé que, si después de 24 escrutinios los cardenales no consiguen ponerse de acuerdo sobre el elegido, podrán decidir por mayoría absoluta el modo de proceder, pero nunca se deberá prescindir del requisito de exigir mayoría simple para que sea válida la elección.

Después de cada elección se queman las papeletas de votación. La tradición indica que los cardenales provoquen con paja seca o húmeda que el humo sea negro, si no se ha elegido al Papa, o blanco si se ha elegido al nuevo romano pontífice: es la conocida fumata negra o fumata blanca, que suele ver el pueblo romano desde la Plaza de San Pedro.


¿Cómo se procede después de la elección?

Una vez elegido, el cardenal decano pregunta al elegido si acepta su elección canónica como Sumo Pontífice. Si el elegido acepta, desde ese momento adquiere la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal. Una vez que ha aceptado, le pregunta el nombre por el que quiere ser llamado. Los cardenales a continuación le rinden homenaje y le prestan obediencia.

El cardenal francés Jean-Louis Tauran será el encargado de anunciar el nombre del nuevo Papa que sucederá a Benedicto XVI, utilizando la fórmula "Nuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam!". Luego, el romano pontífice impartirá la bendición Urbi et Orbi.

El artículo 92 indica que "el Pontífice, después de la solemne ceremonia de inauguración del pontificado y dentro de un tiempo conveniente, tomará posesión de la Patriarcal Archibasílica Lateranense (San Juan de Letrán, iglesia a cargo del Papa), según el rito establecido".

Fuente:
AICA

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