Putin acusó a EE.UU de querer imponer en Europa Oriental su modelo de desarrollo
El presidente ruso,
Vladimir Putin, acusó a Estados Unidos de querer imponer en Europa
Oriental su modelo de desarrollo, tal como lo hizo la Unión Soviética
después de la Segunda Guerra Mundial, en declaraciones durante un
programa de TV en el que responde todos los años preguntas de
ciudadanos rusos.
Aunque las mayores inquietudes de la
ciudadanía se refirieron a temas como el de la vivienda, los servicios
básicos y la seguridad social, Putin aprovechó las referidas a
cuestiones internacionales para aclarar la postura de su país sobre la
coyuntura mundial y en especial de Europa Oriental, incluida Ucrania.
En las diversas respuestas a lo largo del programa "Línea Directa",
Putin fue delineando una vasta Rusia dispuesta a la colaboración
equitativa con el planeta entero, pero con "solo dos aliados" ante
cualquier amenaza, "el ejército y la marina", mientras el bloque
occidental se postulaba como ideal obligatorio de todos los países del
mundo.
Putin afirmó que su país no tiene más enemigos que "los terroristas,
el crimen organizado y similares" y que no ve como un enemigo a "nadie
que participe de un diálogo internacional", pero respondió con orgullo a
las sanciones con que Estados Unidos y la UE intentan presionarlo
desde fines de 2013.
"Los esfuerzos por dañarnos por medio de
las sanciones no son muy eficientes," dijo, y agregó que "es inútil
presionar de este modo a Rusia. Creo que nuestros socios pronto se
darán cuenta y entenderán que es mejor tratar de alcanzar con nosotros
un compromiso en vez de adjudicarnos clichés que ellos consideran
correctos."
Es que, afirmó, "Rusia quiere respeto en su relación con el Oeste y nunca hará de vasallo".
Al mismo tiempo, acusó a Estados Unidos -a diferencia de Rusia ("no
vamos a revivir el imperio" con las iniciativas euroasiáticas, señaló)-
de estar "tratando de imponer en Europa Oriental su modelo de
desarrollo tal como lo hizo la Unión Soviética después de la Segunda
Guerra Mundial".
Para completar el mensaje, hizo una dura defensa de la capacidad de Rusia de defenderse sola.
Citando al zar Alejandro III, declaró que "hay algo de verdad" en que
"Rusia tiene solo dos aliados, las fuerzas armadas y la marina" y "todo
el mundo se atemoriza ante la vastedad" del país.
Sin embargo,
aclaró además que su gobierno parte "de la premisa de que no vamos a
entrar en guerra con nadie" y que solo fortalece su "capacidad
defensiva, precisamente para asegurarnos de que no se desarrolle en
nadie el deseo de entrar en guerra con Rusia".
Muchos políticos
ucranianos, y algunos en Estados Unidos, jugaron recientemente con esa
idea, y evidentemente es a ellos a quienes Putin se dirigió por
elevación.
Por el lado positivo, Putin mencionó la
participación activa de Rusia en el BRICS, la Organización de
Cooperación de Shanghai y la Organización del Tratado de Seguridad
Colectiva, que van tendiendo fuertes vínculos entre Rusia, los
principales países asiáticos y las mayores potencias emergentes.
En cambio, reprochó a las grandes potencias de Occidente que no haya
habido reciprocidad a la apertura de Rusia durante los 90. "Cuando
hablamos de nosotros y nuestros intereses", rememoró, "enfrentamos
inmediatamente una reacción bastante dura. Pero eso no significa que
debamos ofendernos, enojarnos o aislarnos".
Occidente, señaló,
empezó elogiando a Boris Yeltsin, pero luego "le tiró encima los
perros" cuando anunció la posición rusa sobre Yugoslavia, opuesta al
desmembramiento del país y a la satanización de Serbia.
Pese a
ello, en tono conciliador, aseguró que Rusia no se ofenderá ni enojará
con Occidente, no se aislará, y está dispuesta a cooperar más allá de
las posiciones de algunos países.
Desde el 9 de abril, cuando
comenzaron las tareas preparatorias, el centro de recepción de
preguntas recibió más de 3 millones de preguntas en llamadas
telefónicas, correos electrónicos, mensajes de texto y vídeos desde
todas las regiones de Rusia, informó el Kremlin.
El programa
fue transmitido en directo entre las 12:00 y las 16:10 (6:00 a 10:10,
hora de Argentina) por tres cadenas de televisión y otras tantas de
radio, todas ellas de cobertura nacional.
La primera Línea
Directa con Putin se realizó en 2001, al año siguiente de llegar a la
jefatura del Kremlin y desde entonces utilizó en doce ocasiones este
formato.
El año pasado, Putin contestó más de 70 preguntas
durante 3 horas y 55 minutos y recibió más de 3 millones de preguntas.
Este año el programa duró 4 horas y 10 minutos.