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Oficialismo boliviano y la marcha indígena negocian

Un grupo de legisladores del gobernante partido MAS gestionó un acercamiento para intentar una séptima instancia de negociación. Los manifestantes continúan su camino hacia La Paz con críticas a Evo Morales. Escuchá el informe.

Según el diario El Deber, los senadores Adolfo Mendoza y Gabriela Montaño, del gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS), establecieron un contacto inicial para intentar retomar las negociaciones, luego de la parálisis total que significó la represión de del pasado domingo contra los marchistas.

Los legisladores propusieron a los indígenas redactar una ley que permita proteger el corazón del parque del Iseboro Sécure, conocido como Tipnis, que es amenazado por la carretera que se proyecta para unir los departamentos de Cochabamba con el Beni. Esa nueva iniciativa fue analizada este domingo por el comité político de la marcha, que rechazó cualquier posibilidad de paralizar la protesta, dijo el presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), Adolfo Chávez.

Al menos 600 indígenas reemprendieron este fin de semana su caminata hacia La Paz, la sede del poder político de Bolivia, donde  esperan hablar con el presidente Evo Morales. Los manifestantes se encontraban a unos 250 kilómetros al norte de la capital.

La protesta indígena que partió el 15 de agosto de Trinidad fue violentamente dispersada por un contingente policial el pasado 25 de septiembre en Yucumo, una localidad ubicada a 300 kilómetros al noreste de La Paz.

La acción, que ha provocado el repudio ciudadano con manifestaciones a favor de los indígenas en varias ciudades del país, también fue condenada por Morales, quien dijo no haber decidido la medida de fuerza. Sin embargo, el operativo y las subsiguientes protestas provocaron la renuncia de los ministros de Defensa y de Gobierno, ambos responsables de la seguridad del país.

En momentos en que las posturas expresadas por el gobierno y los manifestantes parecen irreconciliables, el presidente Morales volvió a criticar la marcha, a la que en esta oportunidad le adjudicó un supuesto objetivo de entorpecer la elección de máximas autoridades judiciales convocada para el 16 de octubre próximo. La respuesta no se hizo esperar.

El vocero del movimiento Adolfo Moye aseguró que la marcha nunca tuvo la intención de "perjudicar, ni obstruir, ni obstaculizar" la votación. Apuntó que su objetivo era caminar durante 40 días entre la ciudad amazónica de Trinidad y La Paz, pero pararon varias veces para dialogar con el gobierno y luego fueron bloqueados por seguidores del mandatario y por policías. "Debíamos llegar a La Paz a fines de septiembre pero como nos han bloqueado el paso se retrasó la marcha", dijo Moye, al admitir que la columna llegaría a esta ciudad en vísperas de la votación.

Fuente: DPA- EFE

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