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Los Hermanos Musulmanes llaman a manifestar nuevamente en Egipto

El Cairo amaneció en calma esta mañana luego de una noche de violencia y enfrentamientos que dejó una treintena de muertos. Sin embargo, crece el temor por nuevos actos de violencia tras la convocatoria a manifestarse contra el derrocamiento del presidente Mohamed Mursi.

Esta mañana, los alrededores de la sede de la televisión estatal, epicentro del enfrentamiento de anoche entre defensores del depuesto Mursi y quienes celebraban su derrocamiento, amaneció cubierto de piedras, autos calcinados y de chapas y cestos de basura que fueron utilizados como escudos y barricadas durante el choque de ambos bandos, según pudo constatar Télam en el lugar.

La televisión egipcia y diferentes cadenas internacionales de noticias mostraron hoy a simpatizantes de Mursi encapuchados disparando sobre la multitud en el puente 6 de octubre, sobre el Nilo, a unos 300 metros de la plaza Tahrir.

La jornada del viernes dejó, al menos, 30 muertos, en todo el país, entre ellos 5 policías y un militar, informó la televisión estatal egipcia.

Pese a que no se registraron otros enfrentamientos nocturnos, las sirenas y el estruendo de los helicópteros estuvieron presentes toda la noche en la capital del país árabe más poblado del mundo.

Uno de los episodios más violentos se produjo frente a la sede de la Guardia Republicana, adonde se presume está detenido Mursi, de quien oficialmente no hay datos y sus seguidores sostiene que "lo tienen secuestrado".

Allí hubo al menos cuatro muertos y la Fiscalía general designó a un forense para que investigue lo ocurrido.

Cuatro días después del golpe de Estado y de dos días de expectación, los Hermanos Musulmanes parecen decididos a hacer oír su descontento en todo el país.

Pese a que el Ejército había autorizado "las marchas pacificas y la libertad de expresión", anoche anunciaron que intervendrán ante cualquier provocación o acto de violencia para evitar una escalada que podría comprometer la transición impuesta por los militares.

Algunos medios egipcios especularon hoy con que, de continuar los enfrentamientos, el Ejército impondrá el toque de queda nocturno.

Mientras, a unos quince kilómetros de la plaza Tahrir -en el suburbio de Nasser City- los simpatizantes de los Hermanos Musulmanes continúan acampando en una ancha avenida frente a la mezquita Rabaa al-Adaweya, donde ayer se realizó un multitudinario acto.

"Nadie nos dice oficialmente dónde está nuestro presidente. Lo tienen secuestrado, es inaceptable, encima anoche detuvieron a otro de nuestros líderes a pesar de que todos tuvieron un mensaje pacificador", le dijo a Télam Amunet, con casco de obrero y un largo palo de madera, uno de los encargados de la seguridad de las manifestaciones de la cofradía.

Anoche, el número dos de la Hermandad Musulmana de Egipto, Jairat al Shater, fue detenido en Nasser City, al este de El Cairo, luego que la Fiscalía General emitió una orden de detención contra él y el resto de la primera línea de este movimiento islamista.

A 200 metros del puesto de control donde la seguridad de la cofradía revisa exhaustivamente a simpatizantes y periodistas, una decena de tanques y vehículos blindados militares sigue de cerca la situación.

"Somos mayoría en nuestro país y vamos a demostrarlo en las calles", apuntó Amina, de 38 años, quien acampa junto a sus dos hijos en Nasser City, al tiempo que deploró los enfrentamientos de la noche del viernes en las inmediaciones de la plaza Tahrir.

En tanto, la plaza Tahrir continuaba cercada por barricadas donde se realizan controles de identidad y se revisan los bolsos de quienes ingresan al perímetro de la emblemática rotonda del centro cultural de El Cairo.

Una centena de carpas e improvisados toldos, como decenas de puestos ambulantes instalados en las calles continúan asentados en Tahrir, donde unos destartalados altoparlantes repiten en continuado las últimas noticias emitidas desde una radio abierta ubicada en la plaza.

"Después de los incidentes de anoche tenemos miedo de que la violencia se propague, pero creemos en el cambio y vamos a defenderlo. No nos vamos a ir de aquí, no nos van a amedrentar", le dijo a Télam Jaamal, un estudiante de 26 años instalado desde el 30 de junio en Tahrir.

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