Liberar a Irak del Estado Islámico tomaría años
Una campaña de ataques aéreos de una coalición internacional encabezada
por Estados Unidos ha sido insuficiente para frenar al EI, que en las
últimas semanas tuvo avances inéditos tanto en Irak, donde capturó la
ciudad de Ramadi, como en Siria, donde conquistó la antigua localidad de
Palmira.
Pese a esto, la coalición ratificó la semana pasada su estrategia
durante una cumbre en París de los países que la integran, y Estados
Unidos afirmó que los bombardeos ya mataron a unos 10.000 yihadistas en
Irak y Siria desde su inicio, hace 10 meses.
El portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, admitió hoy que la
lucha contra el Estado Islámico "va a llevar tiempo" por lo que hace
falta "paciencia estratégica" para enfrentarla, en declaraciones a la
cadena de televisión estadounidense MSNBC.
Las declaraciones de Kirby se dan luego de que ayer, el presidente,
Barack Obama, afirmara desde Alemania, adonde participó en la cumbre del
G7, que su país aún no tiene una "estrategia completa" para el
entrenamiento de los soldados iraquíes de cara al combate con las
milicias extremistas.
"Sí que tenemos una estrategia (para enfrentar al EI). A lo que el
presidente se estaba refiriendo ayer es a un plan específico para
mejorar el entrenamiento y equipamiento de las fuerzas de seguridad
iraquíes, y el Pentágono está trabajando en ese plan ahora mismo",
aclaró Kirby.
El ex Contralmirante de la Armada detalló que la estrategia incluye los
bombardeos de la coalición, el entrenamiento y equipamiento a las
fuerzas iraquíes, el bloqueo al flujo de combatientes extranjeros que
quieren unirse al EI y el trabajo conjunto con el primer ministro
iraquí, Haider Al Abadi, hacia un gobierno más inclusivo.
Desde agosto pasado, Estados Unidos y algunos de sus aliados en la
región y el mundo lanzaron una campaña de bombardeos aéreos en el oeste y
el norte de Irak contra posiciones del EI, y un mes después la campaña
se extendió a Siria.
Pese a los millones de dólares invertidos tanto en los ataques aéreos
como en entrenar y armar a los soldados iraquíes y a las milicias kurdas
chiítas que combaten en el terreno, el EI no sólo logró avanzar, sino
que además se hizo de nuevas y potentes armas en cada uno de los
combates en los que hizo retroceder a las tropas locales.
A los combates se suman los bombardeos que caen en las ciudades así como los atentados suicidas en zonas de mucho tránsito.
En Bagdad, la capital iraquí, tres soldados y un civil murieron hoy por
la explosión de una bomba mientras que otras seis personas perdieron la
vida en dos explosiones separadas cerca de un mercado de verduras y en
una calle comercial, informó la policía.
En tanto, al menos siete personas murieron y otras 20 resultaron heridas
en dos atentados suicidas consecutivos perpetrados en el edificio de la
administración local de la localidad de Amiriyah, cerca de Fallujah, en
la provincia de Al Anbar, en el oeste de Irak, informó una fuente
policial citada por la agencia de noticias EFE.
La provincia de Al Anbar es escenario de una ofensiva militar cuyo
principal objetivo es recuperar su capital, Ramadi, arrebatada al
Ejército por el Estado Islámico el pasado 17 de mayo.
El EI proclamó el 29 de junio pasado un califato en amplias zonas de Irak y Siria.
Dos semanas antes de declarar el califato, sus combatientes ocuparon la
segunda ciudad del país, Mosul, donde han impuesto un estricto régimen
de gobierno amparado en la sharia (ley islámica) y donde la pobreza y el
terror entre los civiles son moneda corriente.
El jeque Mahum Shahwani, de 56 años y nacido en Mosul, aseguró en
declaraciones a EFE que la ciudad es ahora "caos, tortura y asesinatos
indescriptibles", contra los habitantes que además sufren por el
desempleo generalizado y las altos impuestos que cobra el grupo
extremista.
En Mosul, así como en otras ciudades controladas por el Estado Islámico,
las mujeres han sido obligadas a cubrirse con el velo, mientras que los
hombres han sido amenazados con ser castigados o incluso ejecutados si
no se dejan crecer barba.
Además, los precios de los alimentos y otros productos de primera
necesidad han aumentado debido a la escasez generada por el cierre del
camino que une con Siria, única ruta de ingreso de las mercancías.
La ciudad, capital de la provincia septentrional de Nínive y con unos
cuatro millones de habitantes, ha sufrido la pérdida de unos 3.000
ciudadanos en diferentes "actos de genocidio y ejecuciones", según dijo a
EFE el jefe del comité de seguridad de Nínive, Mohamed al Bayati.
Además están las otras víctimas, las que huyeron y ahora intentan
sobrevivir en otras ciudades como Bagdad, las provincias del Sur o la
región autónoma del Kurdistán iraquí.