La tensión se adueña de Grecia
Tsipras volvió a defender hoy en una entrevista con la televisión local
la convocatoria a un referéndum, destacó que si gana el 'sí' al ajuste
propuesto por los acreedores, él pondrá en marcha "los procedimientos
previstos por la Constitución" y aclaró que su "silla" no está por
encima de los intereses de la nación.
Apenas dos días después de que Atenas entrara en mora con el Fondo, el
organismo de crédito publicó un informe realizado antes de la ruptura de
las negociaciones, en el que advirtió que Grecia necesita una
reestructuración de su deuda externa y 50.000 millones de euros extras
sólo en los próximos tres años.
La conclusión del FMI no sólo contradice la postura de Alemania y el
Eurogrup, que sostienen que la deuda externa griega es sostenible por lo
que no están dispuestos a discutir un recorte o una reestructuración,
sino que además ratifica los reclamos presentados por Tsipras en la mesa
de negociación en Bruselas.
"Cuando anunciamos el referéndum, el FMI anunció que la deuda Grecia
necesitaba una quita del 30% y contar con un período de gracia a largo
plazo", sostuvo hoy el primer ministro griego y líder del partido
izquierdista Syriza en una entrevista con la televisión local,
reproducida en Twitter.
Su vocero, Gavriil Sakelaridis, fue aún más claro y aseguró a la prensa
que "el informe del FMI da completamente la razón al gobierno griego
respecto a la no sostenibilidad de la deuda", según reprodujo la agencia
de noticias EFE.
Hasta el secretario del Tesoro norteamericano, Jack Lew, había pedido la
semana pasada a Alemania y al resto del Eurogrupo que analizaran la
posibilidad de reestructurar la deuda griega, que actualmente supera el
180% del PBI heleno.
Lejos de escuchar estas recomendaciones, los máximos líderes de la Unión
Europea (UE) mantuvieron hoy su posición de no discutir ni negociar
nada hasta que se conozca el referéndum convocado por Tsipras para
decidir sobre los últimos ajustes y reformas propuestos por las
instituciones acreedoras.
También mantuvieron su guerra verbal contra Tsipras y el gobierno griego.
"Nuevas elecciones serían necesarias si el pueblo griego vota a favor de
un programa de reformas y, por ende, de quedarse en la euro zona; y si
Tsipras, también en consecuencia, renuncia", pronosticó el presidente
del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz, según publicó el diario
comercial de ese país, Handelsblatt.
Según el funcionario europeo, ni bien Tsipras renuncie podría asumir "un
gobierno tecnócrata, para que nosotros podamos continuar negociando".
"Si este gobierno de transición llega a un acuerdo razonable con los
acreedores, entonces el tiempo de Syriza habrá terminado", concluyó
Schulz.
Incluso el mandatario francés, Francois Hollande, el único presidente
europeo que llamó a volver a la mesa de negociación para evitar el
referéndum, advirtió hoy en declaraciones a la prensa durante una gira
africana que "las consecuencias no serán la misma si gana el 'sí' o el
'no'".
Desde Benin, Hollande adelantó que si gana el 'sí', Atenas y el
Eurogrupo podrá retomar las negociaciones, mientras que si se impone el
'no', entrarán "en terreno desconocido".
El domingo pasado, tras el fracaso de las negociaciones con sus
acreedores y sin una nueva inyección de euros por parte de Bruselas,
Tsipras se vio obligado a imponer un corralito bancario y a cerrar los
bancos y la Bolsa para evitar una nueva corrida que provoque un derrumbe
del sistema financiero del país.
Además, el país mediterráneo, que tiene un desempleo de más del 25% y
del más del 50% entre los más jóvenes, entró en mora el martes pasado
con el FMI por no cumplir, por primera vez, con un vencimiento de la
deuda externa.
Mientras Tsipras dejó entrever a la televisión griega que podría dar un
paso al costado si el 'no' pierde en el referéndum, su ministro de
Finanzas, Yanis Varufakis, fue contundente en su promesa.
"Renunciaré como ministro si los votantes griegos se muestran de acuerdo
con llegar a un acuerdo (con los acreedores) en el referéndum",
sentenció el ministro en una entrevista con el canal de televisión
Bloomberg, tras aclarar que antes de firmar un nuevo ajuste se "arranca
un brazo".
De la misma manera, Varufakis fue terminante a la hora de afirmar que el
gobierno griego no busca abandonar el euro, como sostienen muchos
líderes europeos.
"Desesperadamente queremos quedarnos dentro de la eurozona, aun si somos
críticos del marco institucional de la eurozona", sostuvo el ministro.
Por su parte, Tsipras volvió a explicar que no buscan romper las
negociaciones con el referéndum, sino "obtener mejor condiciones y poner
fin al ciclo vicioso de la crisis".
Pese a la creciente tensión y el crecimiento del 'sí' en las últimas
encuestas, Tsipras se mantuvo optimista y afirmó que el martes próximo,
después de la consulta popular, llegarán a un acuerdo con sus
acreedores.
"Este acuerdo puede ser el mal acuerdo que nos propusieron o uno mejor.
Cuanto más fuerte sea el 'no' mejor será el acuerdo", explicó el
premier.
Se espera que mañana las calles del centro de Atenas vuelvan a inundarse
de simpatizantes del 'sí' y del 'no' en una nueva muestra de la
polarización extrema que se vive en el país.
Dos masivas manifestaciones cerrarán la breve campaña electoral, al
mismo tiempo que la Corte Constitucional fallará sobre la legalidad del
referéndum y dará la última luz verde para la consulta que, con un
resultado incierto, mantiene en vilo a Grecia y a toda la UE.