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La Bienal de Arte de La Habana, atravesada por la política

Demorado por la falta de recursos económicos y desafiada por las protestas de los artistas independientes, comienza el mayor evento de las artes plásticas en Cuba.

Dos acontecimientos funcionan como el predicado de la XIII Bienal de Arte de La Habana: el huracán Irma y el Decreto 349 que regula la política cultural y la "prestación de servicios artísticos".

Debido a la tormenta destructiva, que dejó gravísimos daños, además de muertos, en Cuba, la gran muestra —decenas de artistas de 52 países en 44 sedes— se postergó desde 2018 hasta este mes de abril de 2019. Desde la asunción de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos, las relaciones con la isla se deterioraron y el impacto económico derivó en el aumento de la escasez, por lo cual el estado debe ajustar sus gastos.

Y debido a la norma que impone el requisito del visto bueno oficial antes de presentar al público cualquier forma de arte (y que crea la figura del inspector que determina si algo no se ajusta a la política cultural oficial), habrá una muestra paralela, la Bienal Sin 349. Es una continuación de la protesta de los artistas cubanos contra la disposición del presidente Miguel Díaz-Canel, que denunciaron como "criminalización del arte independiente".

El mayor evento de las artes plásticas en Cuba, en consecuencia, se destacará en esta ocasión por elementos poco artísticos.

A pesar de eso, la bienal —que convocan el Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP) y el Centro Wifredo Lam— incluirá obra de "los principales artistas visuales cubanos, entre ellos nueve premios nacionales, junto a figuras emergentes y recién graduados", según comunicó su director ejecutivo, Jorge Alfonso. El tema de 2019 será "La construcción de lo posible".

Y, en otras instalaciones, la bienal alternativa mostrará obra de aquellos que no fueron elegidos porque tienen una perspectiva del arte diferente a la del Ministerio de Cultura a cargo de Alpidio Alonso. La artista y activista Tania Bruguera, directora del Instituto de Artivismo Hannah Arendt (INSTAR), pidió apoyo a "los creadores marginados por su oposición al Decreto 349". Tanto ella como Luis Manuel Otero Alcántara, cofundador del Museo de la Disidencia en Cuba, fueron detenidos y luego liberados, como forma de presión.

"Son las dos posiciones o planteamientos ideológicos que conviven dentro del mundo artístico y cultural de la isla", sintetizó el sitio Arte Informado. "Por un lado, la de artistas que participan en un evento gubernamental, y por otro la de aquellos que no quieren ubicarse junto a un gobierno que los somete a un férreo control y censura".

Agregó: "Será un fracaso en términos de libertad y de arte, porque los creadores no pueden estar encarcelados en ideologías que, además, han sido superadas por la historia".

Aunque no conoce detalles sobre el desarrollo de la Bienal Sin 349, la elogió como "una manifestación de arte independiente, contraria al oficialismo, donde estarán los artistas que no están comprometidos con la dictadura".

En su opinión, los creadores que participan del evento alternativo corren riesgos: "Los que la policía política entienda cuando considere que quienes enfrentan al régimen deben recibir una sanción. Todos los artistas corren riegos, incluso los oficialistas: el pensamiento oficial varía según las necesidades de las dictadura, y si lo que hacen no las satisface, sufren las consecuencias".

En la isla, Otero dijo a Cubanet que días antes de la inauguración percibía "mucha presión con respecto al 349; no hay un programa, nadie sabe a ciencia cierta cuáles son las galerías y los espacios del Estado que van a inaugurar". Los habaneros saben, al menos, que se reeditará el espacio "Detrás del Muro", que transforma el malecón habanero en una galería al aire libre.

Los espacios independientes —que pueden ser grandes o pequeños, son privados y a la vez participan en la bienal oficial— tenían ya programación, pero también otro problema, advirtió Otero: "¿Cuál va a ser la postura que asumirán los independientes? Porque más allá de la inauguración, el principal tema es qué vas a decir y cómo. Eso es lo que va a poner tensa o no la Bienal de la Habana".

Corzo se refirió también a la participación privada en la feria: "Hay muchos artistas oficialistas que se han labrado un prestigio dentro del país, e internacional, y eso les da cierto espacio en la sociedad castrista. Por ejemplo, a Silvio Rodríguez, que es un sicario dela tiranía, se le permite tener un estudio propio. Son privilegios de los intelectuales".

El espacio privado habanero más importante, la Fábrica de Arte Cubano (FAC), debutará como sede del programa colateral con una muestra colectiva, La pauta que conecta, una exhibición de diálogo multicultural. Está entre lo más destacado antes de la apertura, como la exhibición histórica en el Museo Nacional de Bellas Artes y el proyecto Intersecciones, que cuenta con la curaduría de la española Concha Fontela.

 

Fuente: Infobae.