Italia: Se aprobó una controvertida reforma electoral
En una sesión de más de seis horas, y sin la presencia de buena parte de
la oposición, que abandonó el recinto antes de la votación, la ley se
aprobó con 334 votos a favor (18 sobre el mínimo necesario), cuatro
abstenciones y 61 en contra, incluida la resistencia de sectores del
oficialista Partido Democrático (PD).
Según la última versión de la ley, presentada por Renzi a comienzos de
2014, se prevé un sistema de "bonificación" al partido que consiga más
del 40% de los votos en la primera vuelta, que obtendrá el 55% de los
escaños en el Parlamento como forma de "asegurar la gobernabilidad".
En caso de que ningún partido alcanzara por sí solo ese porcentaje en el
primer turno, se hará un ballotage entre los dos más votados para
asignar la "bonificación", en ese caso del 53%.
El cambio de la ley electoral era la principal apuesta política de
Renzi, ya que durante un año defendió su alcance como una manera de
evitar los problemas de gobernabilidad de Italia al no permitir que de
las urnas surjan mayorías claras.
"Esfuerzo mantenido, promesa respetada. Italia necesita de aquellos que
no siempre dicen no. Adelante con humildad y valentía", escribió Renzi
en su cuenta de Twitter poco después de aprobada la reforma.
Desde 1945, la política italiana se estabilizó relativamente en torno a
un fuerte bipartidismo, dominado por el Partido Demócrata Cristiano y el
Partido Comunista, con el socialismo como tercer participante.
Pero desde la segunda mitad de la década de 1970 se inició una creciente
fragmentación y atomización de las representaciones que dificultaba
cada vez más la formación de gobiernos luego de cada elección y muchas
veces limitaba su perdurabilidad.
El cimbronazo final lo produjo la aparición de candidatos antisistema o
extrasistema, como el empresario conservador Silvio Berlusconi o el
actor Beppe Grillo, que, en los últimos años, acercaron la situación al
borde de la ingobernabilidad.
Para recuperar el equilibrio, distintos sectores habían sugerido buscar
algún mecanismo que fortaleciera al partido que obtuviese la mayoría de
los sufragios y evitase las largas y trabajosas negociaciones
poselectorales en busca de coaliciones que garantizaran una mayoría
parlamentaria.
La reforma aprobada hoy, conocida en Italia como "Italicum", se usará
únicamente para elegir a los miembros de la Cámara de Diputados y
entrará en vigencia recién a partir del año próximo, por lo que debutará
en las elecciones parlamentarias de 2018.
Renzi, del PD, ha defendido con firmeza la ley, y hoy, durante una
visita a la Bolsa de Milán, aseguró a medios de su país que la
implementación de la norma "dejará claro quién vence y permitirá que
sean los electores los que decidan quién gobierna".
El primer ministro aseguró que "la ley electoral se convierte en un
símbolo: durante años la clase política ha sido incapaz de aprobar esta
reforma. Su aprobación tendrá una relevancia extraordinaria para nuestro
país".
Italia será "una referencia en estabilidad política, que es necesaria para la innovación económica", agregó.
Otra de las grandes modificaciones es que el número de escaños a la
Cámara de Diputados será asignado proporcionalmente al número de votos
recibidos calculado en base nacional, con un umbral de 3 % para los
partidos en solitario, 4.5% a los partidos en coalición y de 12 % para
las coaliciones en su conjunto.
La ley, que tuvo como una de sus grandes impulsoras a la ministra de
Reformas Constitucionales, María Elena Boschi, también introduce un
sistema de cabeza de listas fijos, elegidos por los propios partidos,
mientras que el resto será elegible por los electores.
Además, desde la entrada en vigencia de la ley se pasará de las actuales
27 circunscripciones electorales a 100, que quedarán fijas.
"Nos dijeron que no lo haríamos nunca. Se equivocaron, ¡lo hicimos!
Coraje Italia", tuiteó Boschi luego de que los diputados dieran su sí a
la ley.
Desde que impulsó la norma en enero de 2014, Renzi conservó un bloque
aliado dentro de su partido, al que circunstancialmente se unieron
senadores del Forza Italia (FI), de Berlusconi, y del que en la votación
de hoy se alejaron sectores del ala izquierda del propio PD.
"He votado no a Italicum. Qué amargura ver la Cámara de los Diputados
medio vacía. Así el compromiso del PD con el país se hace cada vez más
débil. No más fuerte"", escribió el diputado oficialista Roberto
Speranza en su cuenta de Twitter.
La ley empezará a regir en julio de 2016, ya que recién a partir del año
próximo entraría en vigencia otra de las reformas propuestas por Renzi y
Boschi, que busca bajar de 315 a 100 el número de senadores para acabar
así con su función legislativa y por ende con el "sistema bicameral
perfecto" que tiene hoy Italia y que es visto como "una traba" para la
sanción de muchas leyes.
Desde antes de su aprobación, fuerzas opositoras como Sel y Liga Norte
adscribieron a la idea lanzada por el miembro del Movimiento Cinco
Estrellas, el partido de Grillo, Danilo Toninelli de convocar a un
referéndum sobre la ley.
Sin embargo, por el momento la posibilidad "no asusta" al gobierno italiano, según dijo Boschi la semana pasada.
En la votación de hoy, que se celebró mediante escrutinio secreto, no
participaron los miembros de Forza Italia, Movimiento Cinco Estrellas,
Liga Norte, Hermanos de Italia e Izquierda Ecología y Libertad, que
abandonaron la cámara en señal de protesta.
La semana pasada, los diputados tuvieron que votar artículos que habían
sido modificados durante su lectura en el Senado en enero último, y hoy
se discutió y votó el texto íntegro del proyecto.
En aquellas votaciones previas, 38 legisladores del PD votaron en
contra, expresándose así no sólo en contra de algunos puntos de la ley
sino de la decisión de Renzi de aprobar los artículos mediante mociones
de confianza, es decir poniendo en juego la continuidad del gobierno y
evitando el debate parlamentario.