Grecia: Tsipras busca reanudar las negociaciones con los acreedores europeos
En París, los líderes de las principales potencias de la Unión Europea
(UE) y mayores acreedores de Grecia, la canciller alemana, Angela
Merkel, y el presidente francés, Francois Hollande, se reunieron para
discutir su reacción al resonante 'no' al ajuste que dijeron este
domingo los griegos en el referéndum convocado por Atenas.
Mientras Merkel aseguró que "la puerta sigue abierta a la discusión", la
más férrea impulsora de los ajustes en Grecia y detractora de las
aspiraciones del gobierno de Tsipras agregó que la eurozona "ya mostró
solidaridad a Grecia".
"La última propuesta fue muy generosa", sentenció la canciller en una
conferencia de prensa conjunta, en referencia al mismo plan rechazado
ayer por más del 61% de los griegos por incluir nuevos recortes en las
jubilaciones y aumentos del IVA.
Pese a que la escalada verbal que desató el fracaso de las negociaciones
y la consecuente convocatoria de Tsipras a un referéndum no desapareció
por completo hoy, la tensión sí comenzó a bajar.
Durante la misma conferencia de prensa, Hollande llamó a los jefes de
Estado y gobierno de los 19 países de la zona euro a intentar buscar un
equilibrio entre solidaridad y responsabilidad en una cumbre de
emergencia que tendrá lugar este martes en Bruselas por la situación en
Grecia, según informó la agencia de noticias EFE.
"Europa no puede ser sólo una construcción económica. Es un conjunto
basado sobre valores y una concepción del mundo", destacó el mandatario
francés, el único líder de la zona euro que siempre pidió volver a la
mesa de negociación para evitar una salida de Grecia de la unión
monetaria.
Este martes están convocadas en Bruselas dos cumbres, una de los
ministros de Finanzas de los países miembros de la zona euro, o
Eurogrupo, y otra posterior de los jefes de Estado y gobierno de ese
mismo bloque, que será el primer encuentro entre Merkel y Tsipras tras
el referéndum.
Mientras los líderes europeos, muchos de los cuales habían llamado
abiertamente a votar por el "sí" en el referéndum y perdieron, discutían
hoy su posición de cara a la reanudación del diálogo en Bruselas,
Tsipras también preparó su vuelta a la mesa de negociación.
Primero le pidió la renuncia a su ministro de Finanzas y el hombre que
confrontó con más dureza a los acreedores de la Unión Europea, aun
exponiendo sus contradicciones en público, Yanis Varoufakis.
Según explicó el ahora ex ministro en su blog, se enteró "de la
preferencia de algunos de los participantes del Eurogrupo y sus socios"
de que no participe de las próximas reuniones en Bruselas.
"Esta es una idea que el primer ministro (Tsipras) consideró que podría
potencialmente ayudarlo a encontrar un acuerdo. Por esta razón, abandono
el Ministerio de Finanzas hoy. Considero mi deber ayudar a Alexis
Tsipras a explotar, como él considere apropiado, el capital que el
pueblo griego le dio a través del referéndum de ayer", concluyó
Varufakis en un breve comunicado publicado en su página web.
Su reemplazo es Euclides Tsakalotos, un economista de 55 años, educado
en universidades de élite de Europa, hijo de una familia rica, referente
del ala de izquierda de Syriza, la coalición que llevó al poder a
Tsipras, y el vicecanciller de Grecia hasta ayer.
Sus compañeros, que lo describen como discreto y silencioso, lo bautizaron como el "aristócrata rojo".
Además de tomarle juramento a quien será su nuevo negociador ante el
Eurogrupo, Tsipras tradujo hoy el apoyo popular en las urnas recibido
ayer en un respaldo explícito del arco político griego.
El premier viajará mañana a Bruselas con una nueva propuesta bajo el
brazo, pero también con un compromiso firmado por los líderes de los
principales partidos de la oposición para apoyarlo en esta nueva etapa
de las negociaciones.
El único que se negó a firmar el compromiso fue el partido comunista
griego (KKE). Además se quedaron afuera los neonazis de Amanecer Dorado,
que no fueron invitados a la reunión en la sede de gobierno, que duró
siete horas, según informó la agencia de noticias DPA.
No se conocen aún los detalles de la nueva propuesta que llevará Tsipras
mañana a Bruselas, sin embargo, en los últimos días el premier declaró
una y otra vez que cualquier acuerdo con sus acreedores europeos debe
incluir una reestructuración de su deuda, que ya supera el 180% del PBI
griego, no debe tocar las jubilaciones ni perjudicar a los sectores
sociales más débiles con más impuestos.
Pese al fuerte respaldo que ganó Tsipras ayer en las urnas, la negociación en Bruselas no será fácil.
Así lo demostró la decisión de hoy del Banco Central Europeo (BCE), uno
de los acreedores de Atenas, de no aumentar el monto de préstamos de
emergencia que los bancos griegos pueden pedir para poder reabrir sus
puertas sin miedo a poner en peligro su liquidez.
Más aún, el BCE anunció que los bancos griegos deberán presentar más
activos como garantía para mantener el actual monto de asistencia
financiera.
El gobierno griego aún no respondió a este anuncio, sin embargo, lo más
probable es que deba mantener cerrados los bancos durante uno o varios
días más y continuar imponiendo un corralito financiero para limitar las
extracciones de dinero de los cajeros.
Las dos medidas se impusieron el domingo pasado, luego que el BCE
rechazara el pedido de Tsipras de aumentar los préstamos de emergencia,
aparentemente como una reacción a la convocatoria del referéndum.
En la misma línea del anuncio del BCE de hoy, el primer ministro
holandés, Mark Rutte, dejó entrever que algunos en la euro zona no
cambiaron su posición, pese al resultado del referéndum griego.
"Grecia necesita una acción drástica, reformas serias y recortes también
drásticos", sostuvo Rutte en un discurso frente a su Parlamento, en el
que advirtió que si Atenas no lo acepta, no recibirá más dinero de sus
socios de la zona euro.
Tsipras se anotó una victoria clave ayer y ganó más fuerza, pero la
pulseada con sus acreedores europeos apenas vuelve a comenzar.