Grecia: ¿Elecciones anticipadas?
"Soy el último que habría querido elecciones, si hubiéramos mantenido la
mayoría parlamentaria", se quejó el premier, sin disimular su enojo con
los cerca de 40 diputados de Syriza que votaron en contra del paquete
de reformas y ajuste neoliberales impuesto por los acreedores
internacionales y aceptado por su gobierno para comenzar a discutir el
acuerdo a largo plazo.
Mañana jueves Tsipras enfrentará una reunión del comité ejecutivo de
Syriza, en el que discutirá la creciente tensión interna por el giro del
primer ministro y el futuro de la fuerza luego del quiebre vivido en el
Parlamento, cuando el gobierno necesitó del voto de la oposición de
derecha y de centro para aprobar el acuerdo con los acreedores.
En una entrevista concedida a la radio de Syriza, Sto Kokkino, el
premier griego reiteró que aceptó la nueva tanda de medidas de
austeridad contra lo que le dictaba "su corazón" y que, de no hacerlo,
la intransigencia de los acreedores, especialmente Alemania, "hubiera
conducido a la quiebra de todos los bancos (griegos) y a la consecuente
pérdida de los depósitos".
"Era una victoria pírrica o un acuerdo", sentenció Tsipras, citado por la agencia de noticias EFE.
Además de defender, otra vez, su dramático giro en las negociaciones con
la Unión Europea (UE), Tsipras atacó sin indirectas a sus
correligionarios que votaron en contra del acuerdo en el Parlamento.
Los acusó de ser "cortos de mente" y de pensar que hacer "la revolución
con el asalto al Palacio de Invierno", en referencia al famoso episodio
de la Revolución Rusa de 1917.
"Los compromisos son también una parte de la táctica revolucionaria",
agregó el premier, que debe reconstruir la unidad de su coalición,
Syriza, mientras negocia con la UE y el FMI los detalles de un acuerdo
por el que Atenas recibirá 86.000 millones de euros en los próximos tres
años.
El gobierno griego informó hoy que estas negociaciones internacionales
avanzan en medio de "ambiente muy bueno" y "fluido", y se mostró
optimista de que podrán redactar un texto final antes del 20 de agosto
próximo, cuando Atenas debe cancelar otro millonario vencimiento de
deuda.
Actualmente los técnicos de las instituciones acreedoras de la UE y del
FMI están revisando la situación presupuestaria y las cuentas del Estado
griego, según un comunicado del Ministerio de Finanzas heleno.
Mientras estas reuniones técnicas avanzan, el horizonte cercano no
mejora para la economía griega, que aún sigue bajo el corralito y varias
de las medidas de controles de capitales, impuestas por Tsipras luego
que sus socios europeos le negaran una financiación inmediata para
paliar la última masiva corrida bancaria en Grecia.
Según el informe semestral que publicó hoy la Oficina de Presupuestos
del Parlamento heleno, el PBI de Grecia se reducirá este año.
La caída será de entre un 2% y un 4%, una conclusión muy diferente al crecimiento de 0,5% del PBI previsto al comenzar 2015.
Con este contexto económico de fondo, la directora gerente del FMI, la
francesa Christine Lagarde, reiteró hoy que la deuda externa de Grecia
es "insostenible" y volvió a pedir una reestructuración dentro del
acuerdo a largo plazo que se discute actualmente en Atenas.
Como parte de un informe global, la funcionaria del Fondo destacó en una
conferencia de prensa en Washington que "la zona euro tiene unas
previsiones muy optimistas", aunque aclaró que la situación de Grecia
sigue siendo grave.
Prueba de ello es que el vice ministro de Finanzas griego, Trifon
Alexiadis, anunció hoy el inicio de una campaña permanente contra la
evasión fiscal, uno de los objetivos políticos más ambiciosos del
gobierno de Tsipras, pero en el mismo mensaje aclaró que no cuenta con
suficiente personal o tecnología para cumplir realmente con esa misión.