Grecia consiguió un nuevo rescate
Tras seis meses de negociaciones y una cumbre de 17 horas de líderes de
la eurozona culminada hoy, el primer ministro griego, Alexis Tsipras,
cedió ante sus socios y acreedores y aceptó un programa de ayuda más
neoliberal aún que el rechazado por el 61% de sus compatriotas en un
referéndum hace sólo una semana.
A cambio de una nueva inyección de miles de millones de euros, que
permita recapitalizar los bancos griegos, poner fin al corralito y pagar
los cercanos vencimientos de deuda con los acreedores europeos y
cumplir con la cuota atrasada del FMI, Tsipras aceptó un fuerte aumento
del IVA, un recorte de las jubilaciones, una reforma del mercado laboral
y del instituto de estadísticas nacional, reformas en el Codigo Civil y
un descarnado proceso de privatizaciones.
El acuerdo preliminar debe convertirse en ley en Atenas antes del
miércoles próximo para que los ministros de Finanzas de la unión
monetaria empiecen a negociar el texto final del tercer programa de
ayuda financiera de la Unión Europea (UE) a Grecia en cinco años.
No hay duda que la lucha más dura será en el Parlamento griego, luego de
que el viernes pasado Tsipras perdió el apoyo de 17 de sus
correligionarios al aprobar un cuestionado plan de "rescate" financiero y
un grupo similar advirtió hoy que no aprobará el nuevo programa de
ayuda acordado con la eurozona.
Además, el ministro de Defensa y líder del socio minoritario del
gobierno, el derechista Panos Kammenos, adelantó hoy que no está de
acuerdo con el texto consensuado en Bruselas esta madrugada.
Por eso, el ministro de Trabajo heleno, Panos Skourletis, reconoció que
Tsipras tendrá dificultades para disciplinar al voto de la bancada de
Syriza, la coalición de izquierda que dirige, y por eso ya planteó sumar
a la oposición o incluso formar un gobierno de unidad nacional, según
informó la televisión pública local.
En ese marco, incluso adelantó la posibilidad de que se "celebren
elecciones legislativas anticipadas antes de que concluya 2015", menos
de un año después de ganar las elecciones y llegar al poder.
Mientras el acuerdo preliminar entre Grecia y los acreedores de la
eurozona desató una potencial crisis política en el país heleno,
fronteras afuera generó el efecto contrario.
Las principales bolsas europeas y la de Nueva York comenzaron la semana
cerrando con alzas de entre 1 y 2 por ciento, es decir con un necesitado
alivio aunque sin euforia.
La escalada de la crisis griega en las últimas semanas, evidenciada por
la instalación de un corralito financiero y el cierre de los bancos y la
Bolsa griega, y la discusión en Bruselas sobre una salida temporal de
ese país de la eurozona habían sacudido a los centros de poder
occidentales por temor al efecto contagio que podría provocar entre los
otros países del sur europeo en crisis.
Sin embargo, el acuerdo preliminar firmado esta madrugada eliminó por
ahora esa opción y estableció que Grecia necesitará en total entre
82.000 y 86.000 millones de euros durante los próximos tres años.
"En términos generales, las ventajas son más que las desventajas. Creo
que Grecia tiene así posibilidades de volver a la senda del
crecimiento", concluyó la canciller alemana, Angela Merkel, al salir de
la tensa y maratónica cumbre de 17 horas en Bruselas, según informó la
agencia de noticias DPA.
"Los griegos deben demostrar que son creíbles, que van a hacer lo que dicen", sentenció la líder.
También ajeno a las críticas por las duras medidas impuestas a Atenas,
Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea (CE), una de
las tres instituciones acreedoras de Grecia, destacó que no hubo "ni
ganadores ni perdedores".
"No creo que el pueblo griego haya sido humillado y no creo que los
otros europeos hayan perdido su prestigio", agregó el funcionario, uno
de los que habían amenazado a Atenas con una salida inmediata del euro, o
"Grexit" .
Además de imponer el aumento del IVA, recortes en las jubilaciones, la
flexibilización del mercado laboral y la reforma del instituto de
estadísticas, los países de la zona euro, con Alemania a la cabeza,
reclamaron la "despolitización" de la administración pública griega, la
implementación de "recortes automáticos al presupuesto", una reforma del
Código Civil y el mayor proceso de privatización de la historia del
país.
Grecia deberá privatizar bienes por un valor de 50.000 millones de
euros, que quedarán en manos de un fondo establecido en Grecia y
gestionado por las autoridades griegas, aunque "bajo la supervisión de
las instituciones europeas relevantes".
La cuantiosa cifra multiplica casi diez veces las privatizaciones que
aprobaron los gobiernos griegos en los últimos cuatro años sumaron 5.400
millones de euros.
Según el acuerdo preliminar, de los 50.000 millones de euros que obtenga
el Estado griego de las privatizaciones, la mitad serán utilizados para
recapitalizar los bancos griegos y de los 25.000 millones restantes, la
mitad irá a pagar deuda a sus acreedores europeos y la otra mitad a
inversiones en el país.
Al anunciar los detalles del acuerdo, Tsipras aseguró que consiguió lo
mejor para su país dentro de lo que era posible. "Libramos una batalla
justa", sentenció el premier.
"Las medidas inevitablemente generarán tendencias recesivas, pero el
paquete de crecimiento, la reestructuración de la deuda y la
financiación asegurada para los próximos tres años significan que el
'Grexit' ya es pasado", agregó en diálogo con la prensa en Bruselas.
Pese a que Tsipras destacó la inclusión de una reestructuración de la
deuda en el acuerdo -un reclamo que une a Atenas, Estados Unidos y al
FMI-, el texto difundido por la cumbre de la zona euro sólo habla de "un
compromiso" a discutir el tema una vez que se cumplan las reformas y el
ajuste.
El proceso que se abre ahora comienza con la discusión del acuerdo en el Parlamento griego.
Si Tsipras consigue aprobarlo antes del miércoles, posiblemente con la
ayuda de la posición de centro derecha, entonces la Unión Europea (UE) y
el Banco Central Europeo (BCE) darán el visto bueno para iniciar las
negociaciones del texto final.
En ese período los parlamentos nacionales de seis países de la eurozona
votarán el acuerdo preliminar, entre ellos Alemania el próximo viernes,
y, si lo aprueban, habilitarán a que el Eurogrupo, el bloque que nuclea a
los ministros de Finanzas de la eurozona, comience a discutir los
detalles sobre el tercer programa de ayuda a Grecia.
Según el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, estas negociaciones podrían tardar hasta cuatro semanas.
Una de las grandes incógnitas es en qué momento de este proceso el BCE
comenzará a inyectar nuevos préstamos de emergencia a los bancos griegos
para que éstos puedan reabrir sus puertas y, eventualmente, poner fin
al corralito que desde hace dos semanas sólo permite sacar 60 euros por
día a los ciudadanos griegos.