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Ginebra II logra la primera reunión entre el Gobierno y la oposición siria

La cumbre por la paz en Siria obtuvo su primer triunfo al anunciar que el gobierno y la oposición de ese país se reunirán por primera vez.

"Mañana esperamos, hemos acordado, que las dos delegaciones se reunirán en la misma sala", dijo el mediador de las negociaciones, Lajdar Brahimi.

El mediador informó que las conversaciones que mantuvo por separado con ambas delegaciones en el día de hoy en Ginebra fueron "alentadoras".

Por ello, subrayó, espera con muchas ganas que llegue el momento del encuentro trilateral, que se celebrará por la mañana y la tarde, precisó la agencia EFE.

Las palabras de Brahimi acallaron los insistentes rumores de una ruptura de las conversaciones, alimentada hasta estas  declaraciones por las crecientes dificultades para juntar en torno a una mesa a las dos partes del conflicto que ya lleva más de 130.000 muertos.

"Excluyo esta posibilidad (de ruptura). Ambas partes estarán mañana, se encontrarán y entonces decidiremos sobre la continuación de las reuniones el domingo y el lunes. Nadie se irá el sábado ni el domingo", declaró en una rueda de prensa.

Sobre la primera reunión de mañana, Brahimi comentó que será una "sesión práctica" en la que se abordarán cuestiones organizativas que faciliten el curso de las negociaciones en los próximos días.

Brahimi también dio detalles sobre la organización de las conversaciones, que previsiblemente se estructurarán en varias tandas y adelantó que esta primera ronda se prolongará "hasta finales de la próxima semana".

"Nos vamos a reunir mañana y continuaremos hasta el fin de la próxima semana. En algún momento, seguramente, tendremos una suspensión de algunos pocos días para permitir que los negociadores vuelvan, y luego reanudaremos las conversaciones", explicó.

El mediador también se refirió a la decisión del presidente de la Coalición Nacional Siria (CNFROS), Ahmed Yarba, de delegar la dirección de las negociaciones en otro miembro de la delegación opositora, Hadi al Bahra, designado hoy como jefe negociador.

"No nos molesta en absoluto su designación, siempre y cuando tengamos a dos delegaciones que hablen entre ellas", manifestó.

Brahimi puntualizó finalmente que ambas partes "tienen muy claro" que el objetivo es llegar a crear un órgano de gobierno transitorio en Siria, el cual reemplazaría al gobierno cuyo partido lleva más de medio siglo en el poder.

Aunque reconoció que algunos puntos de ese objetivo pueden estar sujetos a interpretación, el mediador destacó que precisamente el reto del proceso de paz será "poner en común y aclarar la ambigüedad de estos puntos".

Previo a este anuncio, la posibilidad de una ruptura de las negociaciones se había perfilado a raíz de la reunión de 90 minutos que había sostenido la delegación del gobierno sirio con Brahimi.

En esa oportunidad, el canciller sirio, Walid al Moallem, dijo a Brahimi que "si no se celebran sesiones serias para mañana, la delegación siria se marchará de Ginebra debido a la falta de seriedad y preparación de la otra parte", informó la agencia de noticias siria SANA.

Pero posteriormente el mediador de la ONU sostuvo una reunión con representantes de la oposición, al cabo de la cual anunció la primera cita entre los dos sectores enfrentados.

En coincidencia con los problemas en la conferencia de paz, los combates arreciaron hoy otra vez en Siria.

Las Fuerzas Armadas bombardearon posiciones insurgentes en la norteña ciudad de Alepo, informó el proopositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, y soldados libraron duros combates con rebeldes en localidades de los suburbios de Damasco, informó SANA.

En un reflejo de la regionalización de la guerra, combatientes de  Hezbollah pelearon hoy junto a tropas sirias alrededor de la zona de Ghouta, al este de Damasco, según informó el Observatorio, que tiene su sede en Londres.

Entre los insurgentes que se enfrentaron con ellos había combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), un grupo islamista vinculado a Al Qaeda y formado mayoritariamente por jihadistas no sirios.

El derramamiento de sangre desestabilizó a toda la región y convirtió a Siria en un imán para islamistas radicales del tipo Al Qaeda. Las milicias insurgentes están apoyadas por Arabia Saudita, Qatar y Turquía, mientras que el Ejército sirio está respaldado por el movimiento libanés Hezbollah y por Irán.