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Francisco irá a Polonia

El Papa iniciará el próximo miércoles la primera visita de su vida a Polonia, donde seguirá los pasos atravesará el tristemente célebre portón de entrada del campo de exterminio Nazi de Auschwitz.

Mientras erróneas pero no casuales interpretaciones de su Magisterio buscan distanciarlo de Juan Pablo II tras haber fracasado en el intento por contraponerlo a Benedicto XVI, el papa Francisco iniciará el próximo miércoles la primera visita de su vida a Polonia, donde seguirá los pasos de Karol Wojtila para encontrar a centenares de miles de jóvenes y atravesar, a pie, solo y en silencio, el tristemente célebre portón de entrada del campo de exterminio nazi de Auschwitz.

Será a las 9.30 locales de la mañana del viernes 29. El auto lo dejará a unos metros, verá el cartel de la entrada, quizás el letrero más tristemente célebre del mundo, y leerá "Arbeit macht freí" (El trabajo libera).

Francisco llegará al Aeropuerto Juan Pablo II de Cracovia el miércoles 27 por la tarde y regresará el domingo 31 a Roma, tras dar seis discursos, pronunciar dos homilías y estar de frente a miles y miles de jóvenes.

En su decimoquinto viaje como Papa, viajará en helicóptero militar, en tranvía ecológico y también deleitará a los más de un millón y medio de jóvenes que se esperan con un recorrido por Cracovia en papamóvil abierto.

La visita a Auschwitz, donde Jorge Bergoglio pedirá al señor "la gracia de las lágrimas", será la tercera de un Papa, 37 años después de Juan Pablo II, el 7 de junio de 1979, y 10 años después de la de Benedicto XVI, el 28 de mayo de 2006. Este año, la visita incluirá un encuentro del Pontífice con sobrevivientes del Holocausto.

"Tres Papas, tres biografías. Tres rutas pastoriles y tres estilos en el ejercicio del ministerio episcopal. Sin embargo, ellos expresan el mismo gesto de dolor en el lugar donde el hombre conoció su mal más oscuro", escribieron esta semana los prestigiosos vaticanistas Luis Badilla y Francesco Gagliano, para mostrar la continuidad conceptual de la visita.

Sin embargo, el viaje de Francisco a la tierra del ahora santo polaco se dará en medio de tensiones dentro de los muros del Vaticano por las voces que, para cuestionar su Pontificado, pretenden contrastar a Jorge Mario Bergoglio con Karol Wojtyla, tras haber fracasado en su intento por confrontarlo con su antecesor, el alemán Joseph Ratzinger.

Ese primer intento de contrastar al Pontífice argentino con el papa emérito Benedicto XVI, bajo la figura de una aparente contradicción entre sus enfoques, no prosperó: esa "grieta" vaticana se cerró, de manera definitiva y categórica, con las intervenciones de los últimos dos sucesores de Pedro durante la ceremonia que a fines de junio celebró los 65 años de ordenación sacerdotal del alemán.

"Usted, Santidad, sigue sirviendo a la Iglesia, no deja de contribuir verdaderamente con vigor y sabiduría a su crecimiento", le dijo entonces Francisco a Ratzinger, días después de que el Papa argentino asegurara que "hay un sólo Papa" para refutar declaraciones de Georg Ganswein, prefecto de la Casa Pontificia y secretario de Benedicto XVI, que sugirió la idea de un ministerio petrino compartido con un "Papa activo y otro contemplativo".

Superada esa polémica, es el turno ahora, a través de "incompletas" lecturas de su última exhortación "Amoris Laetitia", de los intentos por contraponer a Francisco a la figura del santo polaco.

El primero en refutar públicamente este intento fue el reconocido intelectual católico de la izquierda italiana Roco Buttiglione. "A algunos eruditos les cuesta trabajo entenderlo, lo critican, lo sitúan en el lado opuesto de la tradición de la Iglesia y especialmente de su gran predecesor, san Juan Pablo II", planteó en torno a la polémica sobre la última exhortación apostólica, criticada incluso por varios cardenales.

Buttiglione rechazó en su artículo que Francisco haya cambiado la doctrina de la Iglesia al plantear la idea de que los divorciados vueltos a casar puedan, en algunos casos y bajo ciertas circunstancias, recibir la comunión.

"El camino que el Papa propone a los divorciados vueltos a casar es exactamente el mismo que la Iglesia propone a todos los pecadores: ve a confesarte y tu confesor, cuando haya examinado las circunstancias, decidirá si darte la absolución y admitirte en la eucaristía o si no debe hacerlo", planteó el analista.

Con elocuencia y claridad, Buttiglione remarcó los cambios en la sociedad en la que escribe Francisco para ayudar a comprender de manera completa su mensaje, y planteó que "ahora el divorcio es un fenómeno de masa y corre el riesgo de arrastrar consigo una apostasía en masa si los divorciados vueltos a casar abandonan la Iglesia y dejan de dar una educación cristiana a sus hijos.

La sociedad ya no es homogénea, se ha vuelto líquida. El número de divorciados es muy grande y obviamente ha crecido el de aquellos que se encuentran en una situación 'irregular' pero que pueden estar subjetivamente en gracia de Dios".

En una línea similar se expresó, también en el diario oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, el teólogo mexicano Pedro Guerra, quien escribió que "Francisco no cambia la doctrina esencial de la Iglesia. No lo hace porque sabe bien que el depósito de la fe no es una invención arbitraria que pueda transformarse con ocurrencias más o menos afortunadas".

"Por ello, algunas de las críticas que ha recibido últimamente nos parecen infundadas e injustas. Amoris laetitia es un verdadero acto de magisterio pontificio. Es muy atrevido, además de teológicamente inexacto, insinuar que esta Exhortación apostólica es una suerte de opinión personal, un tanto privada", explicó el reconocido intelectual.

"Asimismo, Amoris laetitia no comporta ruptura o discontinuidad con el evangelio, las exigencias de la ley natural o el Magisterio precedente", agregó Guerra, que plantea que "no existe fractura entre el Magisterio de los últimos Pontífices".

Fuente: Télam