España: Entra en vigor la controvertida "ley mordaza"
Rajoy promovió esta iniciativa -una de las más emblemáticas de su
Ejecutivo-, coincidiendo con el aumento de la movilización social contra
los sucesivos ajustes neoliberales implementados en el país.
Los grupos opositores y los movimientos sociales la han bautizado con el
nombre de "ley mordaza" porque entienden que lo que se pretende es
limitar la libertad de expresión y de manifestación.
La ley encontró una gran resistencia en las calles y el proyecto
original fue suavizado después de que informes de órganos consultivos
del Estado detectaran que algunas propuestas excedían los límites de los
derechos fundamentales recogidos en la Constitución española y tratados
internacionales.
Durante el último debate previo a su aprobación definitiva, el diputado
socialista Ignacio Sánchez Amor insistió en que la iniciativa del PP no
respondía a una demanda de la ciudadanía y que buscaba recortar los
derechos de reunión y manifestación.
Desde la izquierda, diputados como Ricsardo Sixto o el independentista
Joan Tardá, recalcó que los mecanismos desplegados por la norma
retrotraen a España a la "época del franquismo".
El TC aceptó recientemente un recurso de inconstitucionalidad presentado
por más de cincuenta diputados del parlamento español, que entre otros
puntos, cuestionaron la legalización de las "devoluciones en caliente",
como se conoce el rechazo automático de los inmigrantes "sin papeles"
que entran a España a través de los enclaves norafricanos de Ceuta y
Melilla, fronterizos con Marruecos.
En este asunto, la reforma incumple la normativa internacional al violar
el derecho de los inmigrantes a solicitar asilo, refugio y protección
internacional.
La "ley mordaza" se tramitó en paralelo con el endurecimiento del Código
Penal español, del que desaparecieron las faltas, que se transformaron
en conductas punibles e infracciones sobre las que se deben pagar
cuantiosas multas.
Las sanciones van de los 30.000 a 600.000 euros en caso de ser "muy
graves", de 601 a 30.000 las graves y de 100 a 600 las leves.
Y entre la infracciones graves figuran las manifestaciones que no son
comunicadas a las autoridades y perturban gravemente el orden público,
así como la desobediencia o resistencia a la autoridad o la negativa a
disolver reuniones o manifestaciones.