España al limite del rescate económico
(Télam)
Cecilia Guardati
El riesgo país o la prima de riesgo, el diferencial entre la rentabilidad del bono español a diez años y el alemán -de referencia- al mismo plazo, hizo saltar las alarmas al superar la barrera de los 400 puntos básicos por primera vez en 2012.
Después del mediodía, el índice escaló hasta los 410 puntos, con una rentabilidad del 5,7%, pero luego se distendió hasta los 402 puntos, récord anual.
En tanto, la Bolsa de Madrid mantuvo una tendencia bajista (en torno al 1% en toda la jornada) y acumuló en dos días una caída del 4,75%, colocándose debajo de los 7.600 puntos, cerca de los mínimos registrados en 2009.
El ministro de Economía español, Luís de Guindos, atribuyó la “volatilidad” del mercado y la subida del riesgo país de España a las “dudas sobre el crecimiento en Europa”, al tiempo que reafirmó el rumbo del Ejecutivo: “consolidación fiscal y reformas”.
La escalada de la prima de riesgo está motivada en la desconfianza de los inversores sobre la capacidad de España para rebajar su déficit del 8,5 al 5,3% en 2012, meta impuesta con la Unión Europea (UE), sin comprometer la recuperación del país, según coinciden los analistas.
El drástico ajuste fondo monetarista de 27.300 millones de euros contenido en el presupuesto presentado por Rajoy el martes no convence a los defensores de la ortodoxia económica porque España prevé que su deuda pública alcance el 79,85% del PIB durante este año, frente al 68,5% de 2011.
“Hay dudas sobre los presupuestos, su alcance, si van a perjudicar las perspectivas de crecimiento, y se esperan nuevas reformas”, afirmó a Télam Susana Felpeto, analista financiera de Atlas Capital, consultada sobre el incremento de la presión sobre la deuda española.
Tras la presentación de las cuentas del Estado, el Tesoro español logró colocar en su primera subasta solo el mínimo de deuda previsto (2.589 millones de euros) y tuvo que pagar intereses más altos.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, aseguró el miércoles que la reacción de los mercados no debe interpretarse como un síntoma de "fragilidad", sino como que están "esperando reformas" y "están pidiendo a los gobiernos que cumplan, en términos de consolidación fiscal y reformas estructurales".
En este contexto, España volvió a cruzar la peligrosa “línea roja” que para la Comisión Europa (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) mide el umbral en el que el coste de salir a endeudarse es demasiado alto y amenaza las perspectivas de crecimiento.
Los tres países de la zona euro que ya recibieron ayuda financiera para evitar la quiebra -Portugal, Grecia e Irlanda- habían superado previamente la barrera de los 400 puntos en la prima de riesgo.
En agosto de 2011, el presidente socialista José Luís Rodríguez Zapatero enfrentó por primera vez una presión de este tipo en medio de la incertidumbre por la falta de concreción del segundo rescate para Grecia y los evidentes problemas económicos y de desempleo que seguía teniendo España un año después de un drástico ajuste.
Con las elecciones generales sobre la mesa, los mercados siguieron al acecho llevando la prima de riesgo española al borde de los 500 puntos, superando incluso a Italia, pero el rescate para evitar la quiebra no llegó.
No obstante, los españoles acudieron a las elecciones generales en medio de una incertidumbre máxima y con la sensación de estar más cerca que nunca de un rescate, y dieron la mayoría absoluta al Partido Popular (PP) de Rajoy, promotor de los planes neoliberales más ortodoxos que promueve el FMI.
Tras llegar al poder a finales de diciembre, hace poco más de 100 días, el líder derechista aprobó un primer ajuste de 16.000 millones de euros y anunció una reforma financiera y del mercado laboral, calcando las recetas del FMI.
La agenda ortodoxa del gobierno del PP relajó la presión sobre la deuda soberana española durante los primeros meses del año.
Pero la incertidumbre se volvió a disparar ahora ante la recesión prevista por el Ejecutivo (1,7%), los problemas estructurales y la escalada del conflicto social derivada de los recortes y de una reforma laboral regresiva que fue rechazada el 29 de marzo con una huelga general.
La reforma laboral, que abarata y facilita el despido, así como también abre la puerta a bajadas masivas de salarios de forma unilateral, entró en vigor en febrero, pero no consiguió revertir la tendencia al alza de la tasa de desocupación, que llega al 23% de la población activa, equivalente a 5,3 millones de personas.
“Las políticas neoliberales nos están conduciendo directo al rescate, vamos a chocar con el iceberg”, aseguró en declaraciones a Télam Carlos Martínez, presidente del grupo de análisis económico ATTAC.
“La situación de la banca es muy mala, la deuda sigue escalando y no hay confianza”, remarcó el economista. Con los recortes aprobados por Rajoy, subrayó, España “está ya en un corralito social, que todavía no llega a ser financiero, como fue el de Argentina" en 2001.