El papa Francisco está dispuesto a viajar a Irak
(AICA)
Entre otros temas, el Papa habló sobre la situación de las minorías religiosas obligadas a abandonar Irak, la violencia del Estado Islámico, los bombardeos estadounidenses.; Sobre la guerra en Gaza tras la oración por la paz; las relaciones con China; sus próximos viajes; la causa de beatificación de Romero; y sobre su vida y 'vacaciones' en Santa Marta.
Refiriéndose a las agresiones del Estado Islámico contra las minorías cristianas en Irak y las bombas estadounidenses, Francisco afirmó: "en estos casos, en los que hay una agresión injusta, solo puedo decir que es lícito 'detener' al agresor injusto. Subrayo el verbo 'detener', no digo bombardear, hacer la guerra, sino detenerlo". Pero, advirtió que "una sola nación no puede juzgar cómo se detiene a un agresor injusto". Por eso recordó el papel de las Naciones Unidas que es allí donde se debe discutir y preguntarse si hay un agresor injusto y cómo detenerlo. Sobre las minorías que están sufriendo esta situación precisó que "no son todos cristianos, y todos son iguales frente a Dios".
Además, el Papa afirmó: "Estoy dispuesto a ir a Irak". Tras el comunicado enviado a todas las nunciaturas, su carta al secretario general de las Naciones Unidas y la decisión de mandar un enviado personal, el cardenal Fernando Filoni, dijo: “ ¡Estoy dispuesto! En este momento no es lo mejor, pero estoy dispuesto a ello", explicó.
Otro tema abordado fue la oración por la paz con Mahmoud Abbas y Shimon Peres. Le preguntaron si fue un fracaso, a lo que el Papa respondió que "la oración por la paz no fue absolutamente ningún fracaso". Al respecto, añadió: "Estos dos hombres son hombres de paz, son hombres que creen en Dios y que han vivido muchas cosas difíciles, muchas cosas feas, y están convencidos de que la única vía para resolver los problemas es la de la negociación, del diálogo, de la paz". Francisco precisó que “la puerta está abierta". De este modo, señaló que "la paz es un don de Dios, que merece nuestro trabajo, pero es un don".
Ahora, -añadió- "el humo de las bombas y de las guerras no dejan ver esa puerta, pero la puerta permaneció allí, abierta, desde aquel momento. Creo en Dios, creo en el Señor, esa puerta está abierta, y pidamos que nos ayude".
Sobre las víctimas de la guerra, el Papa indicó que "hoy va la bomba y mata al inocente con el culpable, al niño con la mujer, con la madre, mata a todos". Por eso invitó a detenerse a pensar un poco al nivel de crueldad, ¿a dónde hemos llegado? Esto debería espantarnos. Por otro lado, observó que la "tortura es un pecado en contra de la humanidad" e invitó a los presentes a realizar en sus medios una reflexión sobre cuál es hoy el nivel de crueldad de la humanidad, y sobre lo que piensan sobre la tortura".
El Santo Padre recordó también en el viaje de ida a Corea, cuando el piloto pedía la autorización para entrar en el espacio aéreo chino, una cosa normal que hay que hacer siempre con cada país.: "Recé mucho, por ese hermoso pueblo chino: un pueblo sabio". "¿Que si quiero ir a China?", se interrogó Francisco "¡Pero claro! ¡Mañana! Nosotros respetamos al pueblo chino. La Iglesia pide solamente la libertad para su ministerio, para su trabajo. Ninguna otra condición y recordó la carta que envió a los chinos el papa Benedicto XVI y que sería bueno volver a leerla.
El obispo de Roma habló sobre sus futuros viajes. Sobre Albania explicó que hay dos motivos importantes para su visita a este país en septiembre. "En primer lugar porque lograron hacer un gobierno de unidad nacional, entre musulmanes, ortodoxos, católicos, con un consejo interreligioso que ayuda mucho y que es equilibrado". El segundo motivo: "pensemos en la historia de Albania, el único de los países comunistas que en su Constitución tenía el ateísmo práctico. Si uno iba a Misa, ¡era anticonstitucional! Y luego, me decía uno de los ministros, que fueron destruidas, y la cifra precisa es 1.820 iglesias, ortodoxas y católicas. En aquel tiempo muchas iglesias fueron transformadas en cines, teatros, salas de baile".
Abordando su relación con Benedicto XVI, Francisco ratificó que "tenemos una relación normal". Y añadió que cree que "el Papa emérito sigue siendo una institución, porque nuestra vida se alarga y a una cierta edad ya no se tiene la capacidad para gobernar bien, porque el cuerpo se cansa… La salud tal vez sea buena, pero ya no se tiene la capacidad de sacar adelante todos los problemas de un gobierno como el de la Iglesia" y si él sintiera que no puede seguir, aseguró que "haría lo mismo".
Durante el vuelo papal, Francisco reconoció que "la última vez que fui de vacaciones, con la comunidad jesuita, fue en 1975" y explica "siempre hago vacaciones, pero en mi hábitat, cambio de ritmo: duermo más, leo cosas que me gustan, escucho música, rezo más. Y esto me descansa".
Sobre su vida en el Vaticano, el Santo Padre explcó que en Santa Marta hace "la vida normal de trabajo, de descanso". Aunque reconoció que al principio sí se sentía prisionero, ahora no, "cayeron algunos muros" y puso un ejemplo: "el Papa no podía usar el ascensor solo, inmediatamente alguien venía para acompañarlo ‘¡Te vas a tu sitio, que yo bajo solo!’ y se acabó la historia. Es así… la normalidad, la normalidad".
"Para mí Romero es un hombre de Dios". Afirmó el Papa al preguntarle sobre la causa de beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero, obispo salvadoreño asesinado en 1980. De esto modo, Francisco explicó que la causa estaba bloqueada, se decía por prudencia, en la Congregación de la Doctrina de la Fe. Ahora está desbloqueada. Pasó a la Congregación para la Causa de los santos y sigue el camino normal de un proceso, depende de cómo se muevan los postuladores".