El Papa confía en la buena convivencia entre cristianos y musulmanes
(AICA)
Francisco consideró que, a pesar de las diferencias, es posible la amistad entre cristianos y musulmanes. También consideró que todos los dirigentes religiosos tienen la obligación de denunciar las violaciones de los derechos humanos.
En su primera tarde en Turquía, el Santo Padre visitó el Diyanet, el departamento para los Asuntos Religiosos, la autoridad religiosa islámica sunita más alta en este país. Allí lo recibió su presidente, el profesor Mehmet Gormez, con quien mantuvo un encuentro privado. Al finalizar, Francisco dio su segundo discurso público.
El papa Francisco recordó que las visitas con líderes de otras religiones son una finalidad de los viajes pontificios, según él los entiende. El profesor Gormez no es un religioso, sino un funcionario de un estado laico con un 98 por ciento de población musulmana. El Diyanet es un organismo estatal central que regula la relación con la principal religión.
Francisco aseguró que las buenas relaciones y el diálogo entre los dirigentes religiosos tienen gran importancia, ya que "representa un claro mensaje dirigido a las respectivas comunidades para expresar que el respeto mutuo y la amistad son posibles, no obstante las diferencias".
Esta amistad, señaló el pontífice, adquiere especial significado en tiempos de crisis que en algunas zonas del mundo "se convierten en auténticos dramas para poblaciones enteras". Frente a la situación "verdaderamente trágica" de Medio Oriente, el Papa demostró su preocupación por los niños, madres, ancianos y demás refugiados y desplazados de Siria e Irak.
"Es particularmente preocupante que, sobre todo a causa de un grupo extremista y fundamentalista, enteras comunidades, especialmente – aunque no sólo – cristianas y yazidíes, hayan sufrido y sigan sufriendo violencia inhumana a causa de su identidad étnica y religiosa", lamentó el Papa.
En ese tramo de su discurso, el obispo de Roma aseguró que los dirigentes religiosos tienen la obligación de denunciar todas las violaciones de la dignidad y de los derechos humanos. "Hay que afirmar que la vida humana, don de Dios Creador, tiene un carácter sagrado, y que la violencia que busca una justificación religiosa merece la más enérgica condena", exclamó.
Buscando puntos de acuerdo con el islamismo, Francisco dijo que los musulmanes y los cristianos son "depositarios de inestimables riquezas espirituales", entre las cuales reconocen elementos de coincidencia. El Papa sostuvo que el común reconocimiento de la sacralidad de la persona humana "sustenta la compasión, la solidaridad y la ayuda efectiva a los que más sufren".
Al finalizar su discurso, el Papa indicó que sigue con satisfacción las buenas relaciones y la colaboración entre la Diyanet y el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. Asimismo afirmó que espera "que continúen y se consoliden, por el bien de todos, porque toda iniciativa de diálogo auténtico es signo de esperanza para un mundo tan necesitado de paz, seguridad y prosperidad".