El huracán Irene se debilita pero no bajan la guardia
Luego de su paso por Carolina del Norte y Virginia, donde dejó seis muertos, el fenómeno bajó al nivel más inferior en la escala Saffir-Simpson. "No es una broma, su vida podría estar en peligro", advirtió el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg.
Pese a que su paso por los estados de Carolina del Norte y Virginia dejó un saldo de cuatro muertos, la fuerza del huracán Irene ha ido disminuyendo y ya está en el nivel más bajo en la escala Saffir-Simpson. Sin embargo, tanto en Nueva York como en Nueva Jersey y Washington ultiman detalles para la llegada de la tormenta esta noche.
El devastador paso del huracán Irene, con vientos de 140 kilómetros por hora, ocasionó hoy la muerte de seis personas y provocó que cerca de un millón de hogares se hayan quedado sin electricidad en los primeros estados afectados, Carolina del Norte y Virginia.
En Carolina del Norte, donde Irene tocó tierra a las 07.30 hora local, las autoridades confirmaron la muerte de tres personas: una golpeada por un tronco que se cayó, otro en un accidente de tráfico y la tercera por un paro cardíaco cuando apuntalaba las ventanas de su casa.
El cuarto fallecido es un niño de 11 años, que perdió la vida a consecuencia de la caída de un gran árbol sobre la residencia familiar en Newport, sur de Virginia. En días anteriores, Irene había causado seis víctimas fatales en su paso por el Caribe.
Sin embargo, el huracán ha perdido fuerza desde que llegó a tierra. Pese a esto, las autoridades en las grandes ciudades mantienen las medidas de cautela. Así, en Nueva Jersey ya son más de un millón los evacuados, mientras que la orden en Nueva York se dirige a 370.000 personas.
El alcalde neoyorquino Michael Bloomberg reiteró hoy la orden de evacuación "obligatoria" de las zonas por debajo del nivel del agua. "Nunca habíamos emitido una orden de evacuación obligatoria, y no lo estaríamos haciendo ahora si no creyéramos que la tormenta tiene el potencial de convertirse en algo muy serio", explicó Bloomberg. A su vez, advirtió: “No es una broma, su vida podría estar en peligro”.
Otra de las medidas fue el cierre del servicio de subterráneos en Nueva York y la progresiva disminución de la frecuencia de trenes y colectivos. A esto hay que sumarle el ya anunciado cierre de los aeropuertos de la ciudad.
El ojo de Irene tocó tierra en las costas de Carolina del Norte este sábado a las 08H00 locales (12H00 GMT) con vientos máximos sostenidos de 140 km/h y se desplazaba hacia el noreste a una velocidad de 22 km, indicó el último reporte del Centro Nacional de Huracanes (NHC), con sede en Miami. El presidente Barack Obama, que exhortó a los estadounidenses a "tomar en serio esta tormenta" cuyas proporciones podrían ser "históricas", interrumpió sus vacaciones en Massachusetts (noreste) y regresó a Washington la noche del viernes, poco antes de la medianoche.
"Insisto en que si se encuentran sobre la trayectoria prevista del huracán, deben tomar precauciones desde ahora. No esperen", dijo el mandatario en una alocución. El ciclón se debilitó a categoría uno en la escala de cinco niveles Saffir-Simpson pero sigue siendo una amenaza cuando se dirige hacia la costa este para pasar el domingo por Washington, Nueva York y Boston, acompañado de olas de entre 3 a 4 metros de altura sobre una de las regiones más pobladas del mundo con 65 millones de habitantes.
Los aeropuertos de Nueva York cerraron el sábado al mediodía lo que provocó que varias compañías aéreas de todo el mundo anularan o retrasaran sus vuelos a la costa este de Estados Unidos ante la inminente llegada del huracán Irene. Como medida de precaución Bloomberg aconsejó a los habitantes a que almacenen productos de primera necesidad.
Las autoridades del estado de Nueva York han previsto que los principales ejes de ruta en dirección a la ciudad sean cerrados si los vientos sobrepasan los 96 km/h. También se ha convocado a 900 guardias nacionales y a 2.500 obreros del sector de la electricidad para que estén listos a intervenir en caso de cortes de energía, en una movilización inédita.
En Washington, los habitantes se aprovisionaban con reservas de agua y generadores eléctricos en los supermercados. "Ordenamos la evacuación de todos nuestros ciudadanos de la costa", subrayó la gobernadora de Carolina del Norte, Bev Perdue, quien precisó que el Estado no podía forzar a partir a las personas, pero que aquellos que no obedecieran a esta consigna "se encontrarán solos frente a la tormenta".
Las fuerzas armadas disponen de 101.000 miembros de la Guardia Nacional para afrontar la emergencia. La marina envió al mar todos sus barcos amarrados en el puerto de Hampton Roads, Virginia, porque navegando son menos vulnerables a las tormentas. "No hemos conocido una amenaza de huracán como ésta desde hace décadas", dijo Chris Vaccaro, portavoz de los servicios meteorológicos.
Como un verdadero "monstruo", Irene tiene un diámetro de 820 km, o sea cerca de un tercio del equivalente del total de la costa este estadounidense (2.675 km), según una estimación de la Nasa realizada a partir de satélites. El noreste de Estados Unidos escapa habitualmente a estas depresiones. Gloria, en 1985, fue el último huracán que afectó a Nueva York.
Fuente: Agencias.

